11 jun. 2009

La Reserva Federal monitorea la situación "bonísta" de manera de actuar sobre los Tipos de interés y cuidar el salto de la "inflación"



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Los precios de los bonos del Tesoro estadounidense subían con fuerza el jueves en un repunte alimentado por una sólida subasta de papeles a 30 años, que alivió parte de los temores sobre el costo de financiar el creciente déficit de la nación.

Fotos: Bernanke y Gheitner siguen de cerca el comportamiento de los Bonistas.

La colocación de 11.000 millones de dólares fue la primer reapertura en la emisión de notas a 30 años desde que el Gobierno anunció en abril que realizaría ventas mensuales de bonos largos. La venta se benefició también de la fuerte liquidación de los últimos días, que abarató el mercado.

Esta semana también fue la primera prueba para la capacidad de endeudamiento a largo plazo del Gobierno, desde que los inversionistas comenzaron a cuestionarse el mes pasado si la calificación de crédito AAA de Estados Unidos podría tener los días contados.

"Los resultados de la subasta fueron bastante decentes", dijo Leonard Santow, director gerente de Griggs & Santow en Nueva York.

"Las tasas largas han retrocedido cerca de 100 puntos base en el último mes. Después de ese retroceso aparecieron ciertos compradores al acecho que querían comprar barato", agregó.

El precio del bono a 30 años repuntó en los minutos previos a la venta, y tras conocerse los resultados de la subasta logró un avance de más de un punto.

En las últimas operaciones, el bono subía 1-8/32, con un rendimiento de 4,69 por ciento frente al 4,78 por ciento de su cierre del miércoles.

La nota de referencia a 10 años subía 28/32 en precio, contagiada por el bono a 30 años, y rendía un 3,84 por ciento frente al 3,96 por ciento del miércoles.

La mayoría de los indicadores de la demanda registraron niveles impresionantes en la subasta de los papeles a 30 años, mostrando que aún existe apetito global por la avalancha de notas estadounidenses que entrará a los mercados este año para financiar los planes de rescate financiero y de estímulo económico.

El ratio de cobertura de ofertas, un indicador de la demanda, fue de 2,68, bastante por encima del promedio de 2,39 de las tres subastas anteriores de reapertura de la nota a 30 años.

Los compradores indirectos, categoría que incluye a los bancos centrales extranjeros, tomaron más del 49 por ciento de los bonos emitidos, frente a un promedio cercano al 26 por ciento en las tres reaperturas anteriores.

De hecho, esta fue la mayor participación de los compradores indirectos desde la subasta que reintrodujo los bonos largos en febrero de 2006, cuando tuvieron una participación del 65,44 por ciento.

El mercado también se sintió aliviado luego de que la emisión semanal por un total de 65.000 millones de dólares en bonos concluyera finalmente. La próxima subasta de bonos será el 23 de junio, dando tiempo para que los inversionistas se recuperen.

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