11 mar. 2009

Vuelve el "uptick rule" ? una mentira para tapar las consecuencias de otra


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Salta la liebre en EEUU: el presidente del comité de Servicios Financieros del Congreso, Barney Frank, anunció que la SEC reintroducirá una polémica norma que limita las posiciones bajistas el próximo mes. Y Wall Street aceleró su subida con la noticia. Se trata del "uptick rule"


Se trata de la llamada uptick rule, que era una norma que estuvo vigente mucho tiempo hasta que fue derogada hace año y medio. Esta norma sólo permite tomar posiciones bajistas si el último precio de una acción (el último tick) es superior al anterior; es decir, sólo se puede poner uno corto si el movimiento anterior ha sido alcista. Esto pretende evitar que las posiciones bajistas alimenten el desplome de los valores. Los short sellers deben esperan un rebote antes de tomar posiciones.

Esta norma fue implantada en 1934 después del crash del 29, y estuvo vigente hasta junio de 2007. Su eliminación se adelantó unos meses al techo del mercado y a la actual tendencia bajista, y muchos en Washington creen que la ausencia de esta limitación ha contribuido decisivamente al hundimiento de las cotizaciones. De ahí el apoyo entre los políticos a su reinstauración.

No hay que confundirla con la prohibición de los cortos desnudos (naked shorts), que fue impuesta el verano pasado pero levantada en otoño: esta otra norma prohibía vender los títulos sin haberlos tomado prestados primero, lo que también se supone que limitaba el poder destructivo de los bajistas. Éstos deben esperar a tener las acciones en la mano -que suelen tomar prestados de bancos o fondos- para venderlas, lo que les impide poner una presión bajista ilimitada sobre un valor.

En todo caso, la SEC confirmó que va a revisar toda la normativa relativa a la operativa bajista, lo que incluye la posible reinstauración de la uptick rule. Ahora bien, lo que hará dentro de un mes es abrir la iniciativa a consulta, lo cual tardará otro mes antes de que se tome una decisión definitiva. Por otro lado, el supervisor norteamericano tampoco descarta introducir medidas más restrictivas, lo que podría traducirse en una nueva prohibición de los naked shorts.

G20 ya tiene pronta la lista negra de Paraísos Fiscales


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La próxima cumbre del G-20 estudiará medidas para eliminar los paraísos fiscales. Los mandatarios asistentes contarán con una particular lista negra, en la que se incluyen ocho países: Andorra, Liechtenstein, Mónaco, Suiza, Austria, Luxemburgo, Hong Kong y Singapur.


Ya circula una lista provisional con ocho paraísos fiscales de cara a la cumbre del G20 que se celebrará en Londres el próximo 2 de abril, elaborada a partir de los informes presentados por la OCDE sobre la cooperación en la lucha contra el fraude, según reveló este miércoles La Tribune.

El diario económico francés precisó que en dicha lista figuran, además de los tres países -Andorra, Liechtenstein y Mónaco- que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ya identificaba en 2005 como paraísos fiscales, Suiza, Austria, Luxemburgo, Mónaco, Hong Kong y Singapur.

Un portavoz de la organización, sin embargo, reafirmó a Efe que "no hay ninguna nueva lista de la OCDE", y que simplemente se ha proporcionado información a los organizadores de la cumbre del G20 sobre cómo se comportan los diferentes centros financieros del mundo en la cooperación para combatir el fraude.

"No es una lista negra de la OCDE, sino sólo informaciones sobre las actitudes" de los centros financieros, en respuesta a la demanda planteada en octubre pasado por Francia y Alemania, subrayó el portavoz. Y recordó que el organismo no ha sido formalmente solicitado para actualizar su lista de paraísos fiscales de 2005, en la que sólo quedaban Andorra, Liechtenstein y Mónaco.

Además, añadió que serán los países del G20 los que decidirán qué hacer con la documentación aportada por la OCDE. Este próximo fin de semana, los ministros de Finanzas de ese grupo se reúnen en Londres para preparar la cumbre del 2 de abril. Dentro del conocido como Club de los países desarrollados no hay consenso de sus 30 Estados miembros -en particular por la posición beligerante de Suiza- sobre cómo tratar la cuestión de los paraísos fiscales.

Los afectados niegan legitimidad al G-20

La lista de ocho paraísos fiscales es susceptible de ser revisada de aquí a la cumbre del G20 y se ha elaborado a partir de cuatro criterios de examen de los centros financieros. Se trata de la ausencia de fiscalidad o un nivel muy bajo, la ausencia de transparencia (el conocido como secreto bancario), las facilidades administrativas para que se instalen como residentes personas o empresas que no tienen actividad económica in situ o las reticencias a intercambiar informaciones con otros países sobre cuestiones fiscales o judiciales.

El periódico económico indicó que las islas anglo-normandas no figuran en la lista por los acuerdos que han suscrito sobre intercambio de información fiscal. También señaló que el objetivo de la publicación es tratar de forzar a los que están dentro a ceder para no aparecer como ovejas negras en la cartografía financiera mundial. En cualquier caso, la respuesta hasta ahora por parte de Suiza, Austria y Luxemburgo ha sido negar legitimidad al G20 para señalar a los paraísos fiscales.

Es un tema "irrelevante"

En este sentido, la próxima cumbre del G20 en Londres puede resultar una catástrofe si el anfitrión, el primer ministro británico, Gordon Brown, distrae la atención con temas como las primas que cobran los banqueros o los paraísos fiscales, advierte la patronal británica. Por el contrario, debería centrar su atención en la lucha contra el proteccionismo -incluido el compromiso de no elevar los aranceles- y en medidas para estimular la economía global, según el presidente de la Confederación de la Industria Británica, Martin Broughton,

Brown ha criticado últimamente la existencia de paraísos fiscales y ha abogado por nuevas regulaciones globales para combatirlos. Pero Broughton, que es también presidente de British Airways, declaró al Financial Times que "empantanarse en asuntos irrelevantes" para resolver la actual crisis actual resulta "casi catastrófico" cuando se ofrece, por el contrario, "la oportunidad de hacer que las cosas sean diferentes".

La cumbre podría fracasar

El presidente de la patronal británica señaló como prioritaria la lucha contra la recesión y dijo apoyar el llamamiento del principal asesor económico de la Casa Blanca, Larry Summers, a favor de que los países inyecten más dinero en la economía, y dijo que Alemania, Japón y China deben predicar con el ejemplo.

El Banco de Inglaterra inyecta billetes en la plaza

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El Banco de Inglaterra comienza es miércoles a inyectar liquidez en la economía en un intento desesperado de estimular la inversión y el consumo, facilitando, entre otras cosas, la concesión de créditos por una banca hasta ahora reacia a desprenderse de su dinero.


El banco emisor comprará hasta 2.000 millones de libras (2.200 millones de euros) en bonos del Tesoro tanto a inversores institucionales y particulares, utilizando así el primer tramo de los 75.000 millones de libras (82.500 millones de euros) que ha creado a tal fin. Se trata de una medida conocida en la jerga financiera como "flexibilización cuantitativa" y que no había sido probada hasta ahora en el Reino Unido, por lo que nadie -ni el propio gobernador del Banco, Mervyn King,- se atreve a vaticinar sus resultados.

Durante los tres próximos meses, el Banco de Inglaterra comprará esos bonos todos los lunes y miércoles y al ritmo de unos 5.000 millones de libras por semana hasta gastar el total de 75.000 millones de libras previstos. Se espera que los fondos de pensiones y otros inversores institucionales que poseen bonos del Tesoro -llamados aquí "gilts"- vendan todos esos activos al banco emisor.

Ese dinero irá a engrosar los depósitos que por ley tienen los bancos comerciales en el Banco de Inglaterra, lo que, según se espera, les dará más flexibilidad para volver a prestar al conjunto de la economía. El Banco de Inglaterra comprará esos bonos a través de un mecanismo conocido como "Asset Purchase Facility", que ha venido comprando también pagarés comerciales financiados con bonos del Tesoro. El éxito de la operación dependerá de la medida en la que la banca comercial esté dispuesta a prestar de nuevo dinero a empresas y particulares.

Una medida sin precedentes

La medida del Banco de Inglaterra no tiene precedente en sus 315 años de historia, pero se ha considerado necesaria al haberse quedado aquél sin apenas margen de maniobra tras haber rebajado este mes los tipos de interés a un 0,5 por ciento.

Al aproximarse a cero los tipos, aumenta el riesgo de deflación - es decir de caída constante de los precios-, lo que hace que los consumidores aplacen sus compras en la esperanza de que lo que hoy cuenta mil libras vayan a poder adquirirlo más barato unos días más tarde. Aunque la inyección de dinero en la economía podría tener en teoría un efecto multiplicador, existe el peligro de que los bancos guarden parte de ese nuevo dinero en lugar de prestarlo, y empresas y particulares decidan también ahorrar en lugar de invertir o gastarlo en la compra de productos o servicios.

Merkel no descarta nacionalizaciones

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, ha subrayado que la crisis económica y financiera mundial ha obligado a los gobiernos a tomar medidas que hace pocos meses no se podían plantear por suponer una intervención directa en campos habitualmente fuera de su incumbencia.

"Nadie habría pensado hace pocos meses que nos veríamos obligados a realizar ese tipo de intervenciones estatales", señala Merkel en una entrevista que publica este miércoles el rotativo Bild al ser preguntada por la posibilidad de nacionalizar o expropiar empresas y bancos.

Añade que "los excesos de los mercados que han desencadenado la crisis nos obligan a transgredir fronteras y hacer cosas que de otra manera nunca haríamos". "Al final de este proceso podremos marcar de nuevo los límites de la economía de mercado", explica Merkel, quien subraya que, siempre que el estado se vea obligado a convertirse en accionista de un banco, "se retirará en cuanto sea posible". En ese sentido señala sobre el instituto hipotecario Hypo Real Estate, al borde de la quiebra, que su posible "nacionalización será la última medida".

El Gobierno de Japón comprará acciones bancarias

Asimismo, Japón comenzará a comprar acciones a bancos desde el jueves. La institución creada por el Gobierno japonés para comprar acciones y valores propiedad de los bancos nipones anunció este miércoles que comenzará a adquirir las participaciones asociadas a las pérdidas en el sector desde mañana. La llamada Corporación de Adquisición de Accionariados de Bancos destinará hasta 20 billones de yenes (203.000 millones de dólares) a la compra de estos valores hasta el 30 de octubre para evitar el alcance de la crisis financiera.

Esta institución fue creada en 2002 por el Ministerio de Finanzas para frenar el alcance de las pérdidas de los bancos vinculadas a los títulos bursátiles afectados por las pérdidas del fin de la burbuja de internet y la crisis financiera.

Conjuntamente con la aprobación de los paquetes legislativos para hacer frente a la situación económica, la Dieta (Parlamento japonés) decidió reanudar este tipo de ayudas, después de haberlas suspendido en 2006. Con esta medida el Gobierno pretende reducir las pérdidas de las instituciones financieras vinculadas a la crisis, que podría hundir sus resultados a finales de mes cuando cierren el año fiscal 2008.

Asimismo, el Ejecutivo quiere animar las cotizaciones del sector financiero en la Bolsa, unas de las más perjudicadas desde la caída de Lehman Brothers en septiembre pasado. Según el diario económico Nikkei, los bancos podrían no recurrir a estas ayudas, ya que serían una indicación de hasta que punto están afectados por las pérdidas.

Keynesianos y liberales critican a Obama


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El debate sobre los planes de estímulo aplicados por el Gobierno de EEUU sigue intacto. Sin embargo, los analistas coinciden en criticar las últimas medidas de Obama. Los keynesianos abogan por más gasto público, los liberales por reducción de impuestos y más mercado.


Los hay como el Nobel Paul Krugman que, siguiendo su interpretación keynesiana de la Gran Depresión, piensa que el estímulo ha sido "demasiado pequeño" para tener sus efectos positivos como el empleo. Otros destacados economistas como el también premio Nobel, Paul Samuelson, ridiculizan a los analistas que critican los planes de reactivación mediante el creciente gasto público, y pide que se “recuerde a los que frenaron la recuperación estadounidense” en los años 30.

Lo que parece claro a estas alturas es que los planes de estímulo aplicados en EEUU, tanto en lo que concierte al sistema financiero como al sector de la economía real, no están dando los resultados que sus planificadores preveían. Las posiciones contrapuestas en este ámbito se intensifican por momentos.

Por un lado, tanto Krugman como Samuelson afirman que los estímulos han sido muy tímidos y reclaman una mayor contundencia. Advierten de que hay que dejar a un lado la "responsabilidad fiscal" y empezar a relanzar el empleo de nuevo vía gasto público. Alertan que si se dejara a las fuerzas del mercado dirigir la situación, la economía de EEUU entraría en un círculo vicioso de características desastrosas, donde el descenso actual del consumo forzaría a las empresas a despedir a los trabajadores. Éstos, al disponer de menor renta disponible, consumirían todavía menos, proceso que continuaría hasta adentrarse en un agujero muy profundo. Las inversión pública servirá para evitar esta situación, añaden.

Sin embargo, no todos están de acuerdo. Así, algunos economistas rechazan los planes de expansión fiscales, simplemente, porque no funcionarán. Ni funcionaron en los años 30 en EEUU, ni en Japón en los 90 y, por ello, tampoco ahora. Mario Rizzo, profesor de la New York University, ofreció hace pocos días una conferencia en The Club for Growth-Heritage Foundation. Se titulaba La Malasignación de Recursos y la Presente Crisis. Sus cuatro puntos clave, a partir de los cuales evaluar la bondad de los planes de estímulo, eran los siguientes:

1. La principal causa de la actual crisis es la mala política monetaria desde 2002 a 2006.
2. El estímulo no debería reforzar la mala asignación de recursos que ha originado la expansión del crédito anterior.
3. Los planes de estímulo público deberían crear valor económico, no destruirlo.
4. El mejor estímulo consiste en recortes de impuestos que establezcan los incentivos adecuados para reactivar la actividad económica.

En un nuevo post, critica el Plan de Obama sugiriendo que el “estímulo macroeconómico está diseñado para conseguir precisamente los objetivos equivocados. El problema no es el tamaño (del estímulo, como afirma Krugman) sino su idoneidad”. De este modo, explica que la pérdida de empleos que está sufriendo el país norteamericano se debe a una reasignación masiva de recursos y factores productivos, que se sobre-expandieron al calor del nuevo crédito generado gracias a la política de la Reserva Federal.

Precisamente, estos sectores son los que más empleo están perdiendo, porque son los que se tienen que ajustar a las necesidades de los norteamericanos. Sin embargo, los planes de estímulo público tratan de salvar estos sectores (industria automovilística, sector de los servicios financieros...), que cuentan con un importante componente de demanda artificial. De esta manera se está evitando y retrasando el necesario e inevitable reajuste en la economía productiva, con lo que no se estimula la producción y la economía, sino que lo que se fomenta es la incertidumbre. Por ello, Rizzo concluye que el estímulo no suavizará la recesión, sino que la prolongará.

Al igual que en el caso de la nacionalización, las discrepancias sobre los planes de gasto público se suceden. Estas disensiones son las que comentaba Business Week en el artículo titulado Los economistas se apresuran en discrepar sobre las soluciones de la crisis. Hay quienes piensan que la crisis puede desembocar en una "espiral peligrosa" (mayoritariamente aquí se encuadran los discípulos del británico John Maynard Keynes) y quienes, por el contrario, defienden que esto es un proceso de reajuste y "vuelta a empezar" inevitable (donde estarían prácticamente el resto).

Monetaristas y keynesianos, sumados a los economistas de la Escuela Austriaca que previeron el actual estado de cosas, ha abierto el debate en EEUU acerca de las soluciones a aplicar para paliar los efectos de la mayor crisis económica desde la II Guerra Mundial.

Para Wall Street Obama es el presidente más impopular de la historia

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En la historia de EEUU, desde Franklin Delano Roosevelt, ningún presidente de los EEUU había vivido una caída tan espectacular del mercado de valores en su primer mes y medio de Gobierno. No obstante, el desplome de Wall Street se aproxima ya al crack del 29


Tras la victoria en las urnas de Barack Hussein Obama, numerosos analistas políticos pronosticaron que el nuevo rumbo que tomaría la política estadounidense sería un bálsamo para los mercados. La economía y la crisis sirvieron como argumentos en el debate electoral. Los detractores de McCain señalaban su escaso conocimiento en materia económicoa y elogiaban las virtudes de Obama en este sentido.

Pero la realidad ha sido y es bien distinta. Los macrorrescates emprendidos por Obama y que han dejado en un segundo plan el famoso Plan Paulson, no están surtiendo efecto. El mercado de valores norteamericano ha recibido al primer presidente negro de la historia de los EEUU con el peor desplome de su historia, comparado con el mismo periodo de Gobierno del resto de presidentes del país desde Franklin Delano Roosevelt.

El índice Dow Jones, principal indicador de Wall Street, elabora una estadística en su servicio DJIA (Dow Jones Industrial Average), en el que analiza la evolución histórica del indicador a lo largo de los años, acotando los periodos en función del presidente que ocupó la Casa Blanca en cada momento.

Así, Obama se lleva el récord histórico de caída del Dow Jones durante los primeros 41 días de Gobierno de un presidente de los EEUU. Sólo desde su victoria electoral hasta su toma de posesión, el Dow Jones cayó un 17,41%, el peor recibimiento por parte de Wall Street a un presidente de los EEUU desde 1900, tal y como recoge la web especializada en finanzas Think Big del Bospoke Investment Group.

Sin contar con la caída del 4% que sufrió el indicador el mismo día de la toma de posesión en Washington (el mayor desplome en un “Día de Inauguración”), el Dow Jones ha caído un 14,92% adicional durante los primeros 41 días de Gobierno. Otra caída récord, comparada con los mandatos de otros presidentes de los EEUU, como se puede ver en la siguiente tabla, recogida por Bespoke Investment Group.

No obstante, medir la popularidad de cada presidente mediante el DJIA es complejo. Lo cierto es que los detractores de Obama han utilizado este indicador para atacar al nuevo presidente. Por otro lado, sus defensores argumentan que estos desplomes del mercado se deben a una situación heredada de la administración anterior.

De un modo u otro, parece demostrado que los planes de rescate anunciados por el presidente Obama en sus primeros días de gobierno no han tenido una repercusión positiva en Wall Street. Las críticas a la Fed y la política de gasto público iniciada por el nuevo presidente se suceden entre diferentes analistas.