26 feb. 2009

47 mil trabajadores de GM al borde de un ataque de nervios


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No es ningún secreto que el sector automotriz sufre una hemorragia financiera difícil de contener. Con los dos gigantes norteamericanos, Chrysler y General Motors (GM), al borde del abismo, el panorama no es nada halagüeño. El último disgusto lo ha dado la GM, que ha presentado los resultados de 2008 con pérdidas de 30.900 millones de dólares (24.100 millones de euros). Europa teme el despido de 47 mil trabajadores de cuatro países; todos de GM.

Del otro lado del océano atlántico miles de trabajadores no pestañean mientras esperan a ver qué paso da la administración Obama para tender una mano al sector. Están en juego 30.000 millones de dólares en ayudas. Pese a todo, pocos esperan que, entre los planes del nuevo presidente, esté el de salvar a cabezas en el Viejo Continente. De ahí que los trabajadores europeos de GM se hayan puesto manos a la obra para sacar adelante un plan B que evite el desastre. En España, sólo en la planta de Figueruelas (Zaragoza) trabajan 7.500 personas. ¿La solución? Segregarse de la empresa matriz. Nos lo cuenta Pedro Bona, el único representante sindical español en el Comité Restringido de la General Motors en Europa, y uno de los artífices del plan. Si esto ocurre, los distintos gobiernos europeos podrán imitar a Estados Unidos. Allí, el rescate del sector automotriz es un asunto de Estado (la columna vertebral de la economía imperial) y, sobre todo, un quebradero de cabeza para Obama. El mandatario trata de lidiar entre aquellos que se llevan las manos a la cabeza sólo de pensar en salvar al sector automotriz—incluso existen expertos que aseguran que ni con los fondos públicos podrán evitar la suspensión de pagos— y los que piden urgentemente un salvavidas para las 92.000 personas que trabajan en la compañía en el país. De momento, se ha creado un equipo de máximo nivel encabezado por el secretario del Tesoro, Tim Geithner, encargado de lidiar con los directivos de las dos compañías que estén al borde del abismo, que hoy mismo se ha reunido con los tres principales ejecutivos de GM. Debaten el plan de viabilidad, 30.000 millones de dólares que, según la empresa, son "su única esperanza de supervivencia". Los miembros del comité de GM en Europa miran estas ayudas con escepticismo. Para ellos, este plan no los suscita ninguna "esperanza" ya que, para empezar, prevé el cierre de cuatro plantas en este territorio. Así lo asegura Bona, que está convencido de que Estados Unidos no va a soltar su dinero para ayudar a los europeos. "Están pidiendo dinero para llevar adelante a 47.000 despidos, de los cuales la mitad serán aquí", explica el secretario de UGT en GM, que habla del "durísimo ajuste" que la compañía quiere realizar en Europa. De ahí que la solución sea desgajarse del gran iceberg. De esta forma, los países europeos podrán asegurarse que las ayudas que entreguen a GM sean única y exclusivamente para salvar a los empleados patrios. De momento, todo pende de un hilo. La cuestión se debatió el martes pasado en una reunión del comité con los directivos de la empresa en la ciudad alemana de Rüsselsheim. "La empresa volvió a decir que para salir adelante hay que cerrar fábricas o venderlas y el comité europeo le ha dicho que para eso no van a obtener dinero de los gobiernos" explica Bona, el único asistente español a esta reunión. Según él, la segregación es la única propuesta que todas las partes han contemplado con atención. Todos han quedado a la espera de los números del plan de viabilidad que la consultora externa Management Engineer les traerá el 3 de marzo. Bona adelanta que en estos "números" se contemplarán tres cosas:

  • Los 1.200 millones de dólares que la compañía necesita para afrontar gastos urgentes en Europa.
  • El presupuesto necesario para comenzar a generar beneficios.
  • Las cifras que garantizarán la sostenibilidad en el futuro

No tardaremos en ver estas cifras. Será el próximo martes, cuando el comité vuelva a reunirse. "Con estos números iremos a los gobiernos", señala Bona. Alemania, Bélgica, Reino Unido, Polonia y España y, sobre todo Suecia, que se encuentra en estos momentos tratando de salvar Saab, en quiebra desde hace unos días. En España, algunos representantes de administraciones locales ya han mostrado su apoyo a este plan. Es el caso del alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, que se ha mostrado partidario de la segregación y que hoy mismo ha acudido a una manifestación de trabajadores en la planta zaragozana. En otros países, como Alemania, no es la primera vez que se habla de segregación. Directivos de Opel ya pidieron permiso a GM hace unas semanas para abrir la puerta a capital de nuevos socios en la compañía. "Para nosotros solo hay una perspectiva de futuro y esa nos lleva a un modelo europeo", afirmaba solemnemente el presidente del comité europeo de GM, Klaus Franz. Sin embargo, en Estados Unidos no ven esto con buenos ojos y muchos analistas ya se han pronunciado en contra de la separación asegurando que Opel y GM están demasiado "integradas". Ahora bien, la gran pregunta es, ¿aceptará GM este plan? Según Bona, "la empresa matriz va a tener pocas opciones" ya que, aunque "las plantas de Europa son las que más les convienen, no tienen liquidez para sostenerlas". El representante español del comité de GM en Europa lo tiene claro: la segregación será complicada, pero tiene que hacerse. "Si esto no pasa, GM no tardaría en cerrar Europa", sentencia.

J.P. Morgan despide 12 mil funcionarios



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La entidad financiera estadounidense J.P. Morgan Chase eliminará 12.000 puestos de trabajo de la que fuera la mayor caja de ahorros del país Washington Mutual, que adquirió en septiembre del año pasado.

Foto: Hacé Clik en la historieta de Quino

A través de esta supresión de empleos y por la aplicación de otras medidas se espera ahorrar unos 2.000 millones de dólares, indicó el banco en una conferencia de inversores.
Según datos previos, J.P. Morgan Chase tenía previsto eliminar sólo en Washington Mutual más de 9.000 puestos de trabajo.
Pese a haber sufrido recientemente un fuerte retroceso en sus ganancias, J.P. Morgan está enfrentando hasta ahora mejor las turbulencias financieras que la gran mayoría de las restantes entidades del rubro. Sin embargo, el banco recortó en casi un 90 por ciento sus dividendos.

Wall Street avanzó toda la sesión y cayó al final


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WALL STREET VOLVIÓ A CAER SIN CONTEMPLAR A NADIE.

A Wall Street le entró la pájara en la recta final de la sesión y no logró acabar con los avances que protagonizó durante la mayor parte de sesión. Los bancos fueron el motor en el día de hoy impulsados por los fondos que el Estado guardará por si es necesaria más ayuda pública, tal y como ha recogido el borrador presupuestario de Obama que tendrá el mayor déficit desde finales de la Segunda Guerra Mundial.
Noticia completa en nuestra columna bursátil.

EEUU: La "codicia y la irresponsabilidad" deben rendir exámen




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El gobierno de Barack Obama reveló los detalles de su paquete de rescate financiero y presentó una serie de escenarios económicos escalofriantes que espera que los bancos puedan soportar. Se trata del punto de partida de lo que podría transformarse en una significativa nueva infusión de capital estatal en el sistema bancario estadounidense. Obama ha criticado la "codicia y la irresponsabilidad" de "algunos" y también criticó beneficiar siempre a "los más prósperos". No los nombró, pero todo el mundo sabe que habla de los ejecutivos bancarios......"y otros" que también se benefician del dinero de los contribuyentes. Sepa de quiénes habla Barak Obama......


Para lograr que los bancos sigan prestando si la tasa de desempleo aumenta a 10,3%, por ejemplo, el gobierno le exigirá a las instituciones que no aprueben estos exámenes que recauden capital del sector privado o acepten una mayor inversión por parte del gobierno. El actual esfuerzo por apuntalar el sector bancario tardará semanas en completarse. El primer paso será una serie de "pruebas de resistencia" diseñadas para determinar si los mayores bancos del país pueden sobrevivir una crisis tan prolongada. No se espera que las pruebas concluyan antes de abril. Los bancos tendrán entonces un plazo de hasta seis meses para resolver cualquier deficiencia. Al contrario de lo ocurrido con el plan del gobierno de Bush, que inyectó US$250.000 millones en los bancos, el equipo de Obama no comprometió un nivel determinado de dinero y dejó abierta la puerta para solicitar fondos adicionales que superen los del paquete de rescate de US$700.000 millones aprobado por el Congreso a fines del año pasado. El gobierno invertiría en acciones preferentes convertibles, que las instituciones podrían convertir en acciones comunes en cualquier momento. Los reguladores y los inversionistas han prestado mayor atención a la cantidad de acciones comunes de los bancos, ya que es su primera línea de defensa contra las pérdidas. Los mayores bancos del país serán sometidos a rigurosas pruebas para cerciorarse de que estén bien capitalizados, incluyendo si cuentan con el tipo correcto de capital. Funcionarios del gobierno señalaron que esperan que los bancos conviertan las acciones preferentes en capital común cuando lo estimen necesario como una medida de precaución frente a mayores pérdidas. El capital de un banco es su protección contra las pérdidas, lo que asegura que los depositantes y otros acreedores recibirán su dinero incluso si el banco tiene problemas. Los economistas dijeron que lo más probable es que la mayoría de los bancos más grandes estadounidenses tengan que recaudar capital bajo los parámetros que los reguladores planean utilizar. La prueba de resistencia asume que la tasa de desempleo promediará 8,9% en 2009 y 10,3% en 2010. La desocupación alcanzó 7,6% en enero. En algunas circunstancias, el gobierno podría acabar con participaciones mayoritarias en los bancos. "Creo que la mayoría de las firmas necesitan más capital y que Bank of America y Citigroup van a necesitar grandes cantidades de capital fresco", dijo Douglas Elliott, del centro de estudios Brookings Institution. La inyección de fondos estatales tendrá un precio. Los bancos que la obtengan deberán acatar estrictos límites a la remuneración de sus ejecutivos. Las acciones preferentes pagarán un dividendo de 9% —frente al 5% exigido en el programa de Bush— y los bancos tendrán restricciones sobre el reparto de dividendos y las recompras de acciones. Los valores se convertirán automáticamente en acciones comunes después de siete años. Los bancos que ya hayan vendido acciones preferentes al gobierno como parte del programa de US$250.000 millones también podrían canjear su inversión por valores convertibles. Los funcionarios del gobierno dijeron que el plan pretende evitar la nacionalización de la banca asegurando que las instituciones puedan extender préstamos. Aunque los reguladores dijeron que la mayoría están bien capitalizados, la incertidumbre respecto a las condiciones económicas está minando su capacidad de extender crédito y captar capital privado........................l Presidente Barack Obama, en los iniciales momentos de su esperada administración, recordó ante el mundo entero que “una nación no puede progresar cuando favorece sólo a los más prósperos”. Años de “codicia e irresponsabilidad por parte de algunos”, declaró, han contribuido poderosamente a nuestra “muy debilitada” economía. Obama nunca identificó quiénes eran esos “algunos” en su discurso inaugural. No pronunció ningún nombre. La mayoría de sus oyentes probablemente pensó en las principales figuras de Wall Street y de las altas finanzas, como mencionó el nuevo Presidente. Pero la codicia y la avaricia que han fundido la economía mundial se extiende mucho más allá de Wall Street. En efecto, el mismo Día de la Inauguración, un gigante corporativo al otro extremo del continente estuvo archivando silenciosamente algunos de los papeles necesarios que demuestran la generosidad con la que nuestra atribulada economía continúa favoreciendo “sólo a los prósperos”. Estos archivos revelaron que Mark Hurd, el Presidente Ejecutivo de Hewlett-Packard (HP), la mayor empresa mundial de informática, cobró compensaciones durante 2008 por 42,5 millones de dólares. Esta más que considerable cantidad de dinero, reveló el sitio web oficial de Hewlett-Packard, constituyó una adecuada recompensa por el desempeño “excepcional y sostenido” de la empresa desde que Hurd tomó sus riendas en 2005. Según lo entiende Hurd, los ingresos anuales de la filial californiana de Hewlett-Packard ascendieron de 86 mil millones de dólares a 118 mil millones. En 2008, los beneficios de la empresa crecieron un 15%. Los miembros de la junta directiva de HP tienen, ciertamente, razones para estar agradecidos. Pero otros interesados en el “éxito” de la empresa no parecen estar muy animados. Tomemos, por ejemplo, a los trabajadores de Hewlett-Packard. Poco después de haber ingresado en la compañía, con aproximadamente 20 millones de dólares en “incentivos”, Hurd eliminó el plan de pensiones para los empleados más jóvenes de la empresa y anunció planes para reducir en una décima parte la fuerza de trabajo de HP. Esta compañía está actualmente finalizando una segunda ronda de despidos masivos. En total, Hurd pronto habrá recortado casi 40.000 empleos desde su discurso inaugural de 2005 en la oficina central de Silicon Valley. “Construir una gran empresa no es sólo responsabilidad del presidente ejecutivo”, dijo Hurd en ese discurso. “Es un trabajo de equipo”. Los clientes de HP tampoco tienen demasiadas razones para estar contentos con Hurd. La empresa ha estado exprimiendo a fondo su gallina de los huevos de oro: la tinta para impresoras. El último aumento en el precio de este producto, en octubre, fue de un 9% para los consumidores, casi el doble que la tasa de inflación anual. Entretanto, la calidad de los productos y del servicio de Hewlett-Packard está dejando enfurecidos a los consumidores. La revista especializada PCWorld, luego de encuestar a 44.000 lectores durante este mismo mes, calificó que esta empresa -entre las diez mayores fabricantes de computadoras- cayó a la última posición en confianza y servicios en portátiles, a la última posición en impresoras y cerca de la última en ordenadores de mesa. ¿Cómo puede HP, entonces, incrementar sus ingresos y beneficios en medio de semejante angustia de los consumidores? Fácilmente. Para ser “exitoso” entre las empresas americanas, un Presidente Ejecutivo no tiene que dirigir una compañía que venda productos de calidad a precios razonables. Los presidentes ejecutivos más “exitosos” de hoy pueden tomar un camino menos difícil para hacer “crecer” sus empresas. Pueden simplemente absorber otras empresas. Los principales ejecutivos del momento adquieren esas otras empresas -con frecuencia endeudando considerablemente a la compañía- y luego reivindican como propia la renta generada por ellas. Éxito inmediato. Para pagar la deuda contraída y mantener atractivos sus balances, estos altos ejecutivos recortan los puestos de trabajo “redundantes” en sus nuevas operaciones de fusión empresarial. Este ciclo de fusión y purga, suficientemente predicho, genera el caos en el lugar de trabajo, así como más frustración para los consumidores. Como Presidente ejecutivo de Hewlett-Packard, Hurd gestionó y acordó 31 fusiones de este tipo en sólo 46 meses. Su mayor adquisición se produjo el pasado agosto, cuando compró los servicios tecnológicos de la gigantesca Electronic Data Systems por alrededor de 13 mil millones de dólares. Los altos ejecutivos como Mark Hurd, con todas sus gestiones y acuerdos, ¿han descubierto el secreto de una eterna “fuente de riqueza”? ¿O puede ponérseles un freno (antes de que las tasas de paro sigan creciendo y los nervios de los consumidores se pongan aún más de punta?. A simple vista, los jefes de las grandes empresas como Hurd parecen tenerlas todas consigo. El congreso y el nuevo gobierno de Obama están centrando gran parte de su atención en las empresas que han sido objeto del rescate financiero. Hewlett-Packard no ha recibido ninguna compensación de este tipo. Pero esto no significa que los legisladores y la Casa Blanca no tengan posibilidades. Casi todas las principales compañías de Estados Unidos, HP incluida, están igualmente beneficiándose de los dólares de los contribuyentes, tanto indirectamente por medio de las desgravaciones fiscales como directamente, a través de contratos y subsidios gubernamentales. Por dar solo un ejemplo, la nueva empresa subsidiaria de Hewlett-Packard, Electronic Data Systems, sólo en 2007 recibió más de 2 mil millones de dólares por sus contratos con el gobierno federal. Poniendo condiciones sobre estos contratos, subsidios y exenciones impositivas, el gobierno federal podría comenzar a poner freno a las vergonzosas recompensas de los altos ejecutivos que crean tan poderosos incentivos para el intolerable comportamiento de los mismos. En el último Congreso, un grupo de legisladores comenzó a moverse en esa dirección. La propuesta de ley, la de Corporaciones Patriotas, podría haber otorgado -de haberse promulgado- preferencia en las licitaciones de contratos federales a aquellas empresas que pagasen a sus principales ejecutivos no más de 100 veces lo que gane su empleado con menor salario. Entre los propulsores de esta ley se encontraba un senador llamado Barack Obama. Un dato que no puede pasar desapercibido es que el pasado año, el Presidente Ejecutivo de Hewlett-Packard, Mark Hurd, se llevó a su casa 42 millones y medio de dólares, o el equivalente a 2.000 veces el salario del trabajador con menos salario de la empresa. ¿Cuánto de estos 42 millones y medio de dólares representa la “codicia e irresponsabilidad” que el Presidente Obama denunció en su discurso inaugural? Difícil de responder. Pero la semana pasada el Mercury News de San José calculó cuánto desembolsó HP en 2008 para los “menús ejecutivos” de Hurd. Y el gasto llegaba a 181.000 dólares. “Si contamos tres comidas diarias, cada día del año”, concluía el Mercury News, “cada comida de Hurd costó a la empresa 165 dólares”. Fuente: Por Deborah Solomon
y Jon Hilsenrath-
Wall Street Journal

Estados Unidos cambia el enemigo


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Después de un poco más de siete años, que abarcan las dos cataclísmicas gestiones del bushismo, Estados Unidos cambia su fracasada “guerra contra el terrorismo global” por la “amenaza de la depresión económica y sus implicaciones geopolíticas”.

Foto: Corredores de bolsa escuchan atentamente el discurso de Obama

La llegada de Obama, que hereda un país y el globo en descomposición, opera el viraje, como se desprende de la ponencia el pasado 12 de febrero del almirante Dennis C. Blair, director de los servicios nacionales de inteligencia (que aglutinan a las 16 agencias de espionaje), ante el comité especializado del Senado: “En el corto plazo, la primera preocupación en materia de seguridad de Estados Unidos es la crisis económica global y sus implicaciones geopolíticas”. Pasamos de la hollywoodense “guerra contra el terrorismo global” a la cruda realidad de la crisis financiera y económica: “la más seria en décadas, si no en siglos”, según Dennis C. Blair, quien refirió insistentemente las consecuencias geopolíticas y sociales de las décadas de los 20 y los 30. Ubica el inicio de la crisis a principios de 2008 (y no al 15 de septiembre, cuando el banco de inversiones Lehman Brothers “quebró”, habiendo previamente expatriado 400 mil millones de dólares a Israel), lo que lo lleva a deducir que las turbulencias políticas y las desestabilizaciones serán incandescentes el año entrante. Constata que la “cuarta parte (¡súper-sic!)” de los países del mundo sufren las consecuencias desestabilizadoras de “baja intensidad” que se expresan en “cambios de gobierno”. Hasta ahora, el “grueso de las manifestaciones antigubernamentales” se han escenificado en Europa y en los países de la ex URSS. Sobre México alertó que “sería fuertemente golpeado si la recesión se prolonga”. Con todo y su entreguismo, el “México calderonista” es considerado como un “país fracasado” por la CIA, el Pentágono y el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, mientras Stratfor (13/2/09) reitera la ingobernabilidad del régimen calderonista. Ahora Dennis C. Blair señala la amenaza de que la crisis provocará sublevaciones el año entrante debido al oleaje del derretimiento financiero en los mercados emergentes, donde el crecimiento económico se ha desplomado en forma dramática: “gran (sic) parte de Latinoamérica, la anterior URSS y el sub Sahara africano carecen de reservas de divisas suficientes, acceso a la ayuda internacional o crédito”. ¿A poco Estados Unidos cuenta con suficientes reservas de divisas?. Se basa en “modelos estadísticos” que demuestran que las “crisis económicas incrementan los riesgos de inestabilidad que amenazan a los regímenes en caso de que duren un lapso mayor de uno a dos años”. Refiere que los mismos economistas no se ponen de acuerdo respecto a cuándo tocará fondo la crisis. Es cierto: los “optimistas” aseguran tres años y los “pesimistas” apuestan a una generación entera. Cita que “incluso algunos temen que la recesión pueda profundizarse y alcanzar el nivel de la Gran Depresión (¡súper-sic!)”. Por alguna razón, Dennis C. Blair concede crédito a los profetas de la Gran Depresión, porque también los pudo haber ignorado: “todos recordamos las dramáticas consecuencias políticas ocasionadas por las turbulencias económicas de la década de los 20 y los 30 en Europa, la inestabilidad, y los altos niveles de extremismo violento”. Mínimamente se pudiera aducir que los 16 servicios de inteligencia de Estados Unidos se encuentran alertas en su radar a la aparición de la Gran Depresión. No aborda expresamente las “implicaciones geopolíticas” de la doble crisis financiera y económica, pero las deja entrever bajo el factor “tiempo”, que será determinante para socavar los intereses estratégicos de Estados Unidos: “El tiempo es probablemente nuestra mayor amenaza. Mientras más largo sea el inicio de la recuperación, mayor será la probabilidad de daño severo (¡súper-sic!) a los intereses estratégicos de Estados Unidos”. En el cronograma de la década de los 20 y los 30 del siglo pasado, sabido es que la Gran Depresión desembocó en el ascenso del nazismo y en la Segunda Guerra Mundial, cuyo desenlace fue exitoso para Estados Unidos, que salió airoso con el acaparamiento aproximado de 50 por ciento del PIB mundial (ahora anda en 25.3 por ciento, y cada vez más declinante, cuando ha sido desplazado por la Unión Europea –UE–, con 31 por ciento). Un sector bancario del bélico eje anglosajón, cuyo conspicuo portavoz es Ambrose Evans-Pritchard (ver Bajo la Lupa, 7/12/09) se prepara obscenamente a otra guerra mundial que tanto anhela Norman Podhoretz, teórico neoconservador muy cercano a Israel. Otro paralelo con la década de los 30, a su juicio, versa sobre el “desencadenamiento de un oleaje de proteccionismo destructivo” y las guerras comerciales que desembocaron en la Segunda Guerra Mundial. Si algún país tiende en este momento al neoproteccionismo es justamente Estados Unidos, lo cual afloró con la aprobación del paquete de estímulo económico por el Congreso que bajo piruetas semánticas obliga a “comprar estadunidense”. Aunque no especifica las “implicaciones geopolíticas”, se deduce que las fronteras de Estados Unidos, la UE y el BRIC (Brasil, Rusia, India y China) serán incandescentes e indecentes, lo cual tendrá consecuencias estratégicas devastadoras en la cartografía mundial. En una sana autocrítica, Blair sacó a colación el daño que la crisis ha causado a la credibilidad de EU en todo el mundo: “la percepción ampliamente sostenida de que los excesos en los mercados financieros de Estados Unidos y las regulaciones inadecuadas fueron responsables ha incrementado la crítica sobre las políticas del libre mercado, que pueden dificultar conseguir los objetivos (sic) de largo plazo de Estados Unidos”. Luego entonces, ¿el libre mercado facilita(ba) la implementación de los objetivos unilaterales de Estados Unidos?. Dennis C. Blair, anterior mandamás del Comando del Pacífico, ha exhibido una peculiar debilidad por los negocios neoliberales (su membresía en EDO, adquirida por ITT, y Tyco Intl.), razón por la cual, quizá, se exceda en sus críticas nada militares al proteccionismo. Peor aún: asegura que el colapso de Wall Street “ha aumentado el cuestionamiento en la conducción de la economía global y la estructura financiera internacional por Estados Unidos”. Aquí discrepamos con Dennis C. Blair: siempre existieron “cuestionamientos” muy severos desde hace mucho tiempo sobre el unilateralismo financiero, económico, militar y político de Estados Unidos (producto de la perniciosa unipolaridad), que tanto daño provocó en el mundo. No fue sino hasta que Estados Unidos exhibió sus vulnerabilidades militares (v.gr. en Irak y Afganistán; su aliado Israel en el sur de Líbano y en Gaza; y el eje Estados Unidos-Israel en Georgia) que los grandes (la UE y el BRIC), medianos (v.gr. Irán) y pequeños (v.gr. Bolivia) comenzaron a rebelarse y a revelarse con la nueva exigencia imperativa de reconstruir el mundo que dejó hecho añicos el régimen torturador bushiano. Fuente: La Jornada.

Japón se hunde


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Con una desaceleración económica superior incluso a la EEUU, Japón se hunde en la recesión. Con un PBI de US$ 4.5 billones, y con reservas por US$ 1 billón, Japón es la cuarta economía mundial detrás de EEUU, la Unión Europea y China, cuyas economías también afrontan desigual y combinadamente un proceso recesivo, que ya se proyecta por una baja de las exportaciones e importaciones a escala global.

La recesión simultánea por la que atraviesan EEUU, Europa y Japón amenaza con ser la peor desde la II Guerra Mundial, según un informe del Banco Mundial, y pone en evidencia el entrelazamiento existente entre las economías desarrolladas en crisis (EEUU-UE-Japón) con las emergentes (China-India-Rusia-Brasil). Durante 2008 Japón experimentó una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) del 12,7%, cifra superior al 11,7% pronosticado, como consecuencia de la crisis económica mundial, reveló el gobierno este lunes. Esta información se dio a conocer tras publicarse los datos del comportamiento de la economía de ese país asiático en el cuarto trimestre del 2008. En ese lapso la contracción fue del 3,3%. Es la mayor caída desde 1974, en plena crisis mundial del petróleo, cuando el precio del barril se triplicó. La baja producida de octubre a diciembre representa el tercer trimestre consecutivo de crecimiento económico negativo del país asiático, que está en el medio de su primera recesión en siete años.
La contracción anual superó a la de Estados Unidos, que fue del 3,8% en 2008. A su vez, el consumo interno se ha reducido, debido al crecimiento del desempleo. De la misma forma Japón experimentó un déficit comercial récord al alcanzar los US$9.900 millones "La desaceleración en Japón es más profunda que la de Estados Unidos o de Europa", dice el corresponsal de la BBC en Tokio, Roland Buerk. Las exportaciones japonesas, base de la economía nacional, se hundieron en enero hasta llegar al -13,9% en el último trimestre de 2008. En 1974, las exportaciones habían alcanzado el -13,1%. El Ministerio de Finanzas informó que la salida de productos al exterior se redujo 45,7% comparado con el volumen de exportaciones del año anterior. Otro factor que exacerbó la caída en el último trimestre fue el veloz enfriamiento de las exportaciones a China y otros países asiáticos, que previamente habían sostenido la economía japonesa cuando la demanda de autos y electrónicos de Japón comenzó a disminuir en EEUU y Europa. Después de crecer 12% durante el primer semestre de 2008, las exportaciones de Japón a China empezaron a caer en octubre y se desplomaron 36% en diciembre. Japón era uno de los pocos países desarrollados que tenía un superávit comercial con China. Ahora que la demanda se está reduciendo tanto dentro de China como para las exportaciones japonesas, el comercio entre ambos países está acusando el impacto. Según la prensa japonesa, la demanda mundial de productos japoneses cayó debido a que la gente está gastando menos por el temor de perder sus trabajos. Uno de los sectores más afectados de la economía japonesa fue el automotriz, donde la venta de vehículos se desplomó 69%, hecho que ha obligado a empresas como la Toyota a recortar la producción ante un escenario de masivas pérdidas. En este contexto, el nuevo ministro de Finanzas de Japón, Kaoru Yosano, indicó que el gobierno está considerando la adquisición de acciones para sostener al mercado bursátil del país.
La medida sería un nuevo caso de rescate del Estado: ya no de los bancos o sectores industriales, como el automotriz, sino de las bolsas.
La bolsa de Tokio cayó ayer martes a sus peores niveles en 26 años, aunque luego se recuperó y cerró 1,5% a la baja. Yosano, quien fue designado la semana pasada, dijo que el desplome del valor de las acciones está perjudicando a la economía japonesa -la segunda mayor del mundo- porque reduce la base de capital de los bancos de ese país.
El Banco Central de Japón extendió el jueves pasado su programa de compra de papeles comerciales y prometió ampliar la provisión de fondos a bajo costo, mientras lucha contra una crisis crediticia que hunde cada vez más en una recesión a la segunda economía mundial. En una decisión ampliamente esperada, el banco mantuvo los tipos de interés sin cambios al 0,1 por ciento, pero anunció varias medidas para suavizar los problemas de financiación que sufren las empresas y los bancos, entre ellas fortalecer las operaciones de provisión de fondos a tres meses. Asimismo, extendió los plazos límites para los planes ya existentes, como el programa de compra de papeles comerciales por valor de 3 billones de yenes (unos 25.681 millones de euros), las operaciones de financiación en dólares, y su aceptación de un amplio rango de activos como colaterales. "Como se esperaba, el Banco de Japón se está centrando en medidas para allanar la financiación corporativa no sólo hasta el final del año fiscal en marzo, sino para un período más prolongado de tiempo", dijo Kyohei Morita, economista jefe de Barclays Capital Japan. La economía japonesa ha sido la más afectada por la crisis desatada tras el descalabro en el mercado de viviendas en Estados Unidos, debido a su excesiva dependencia de las exportaciones y a un consumo doméstico crónicamente débil.

El derrumbe asiático:


Las asombrosas caídas registradas en las exportaciones de todos los países asiáticos conmocionan a los analistas económicos y han servido para acallar todas las afirmaciones que aseguraban que la depresión global iba a tocar próximamente fondo. El pronóstico de crecimiento en Asia para este año del FMI es de sólo un 2,7%, menos de la tercera parte del índice de crecimiento del 9% de 2007. La predicción es de un punto menos en el porcentaje total que durante la crisis financiera asiática de 1997-98. China, la llamada "fábrica del mundo”, ya padece los duros embates de la recesión . Las exportaciones se desplomaron por tercer mes consecutivo en enero, cayendo un 17,5% desde el año anterior, tras un descenso de un 2,8% en diciembre. De acuerdo con el informe de la Administración General de Aduanas, las importaciones se habían hundido todavía más: el 43,1% en diciembre, dos veces el 21,3% de caída interanual. Debido a que muchas de las importaciones de China son ingresos para las exportaciones manufactureras del país, la fuerte bajada en las importaciones está apuntando a descensos aún mayores en la actividad industrial. Las importaciones de maquinaria y productos de tecnología se derrumbaron en un 40%, generando un desastre también para los países que venden esos componentes para que los monten las industrias chinas. Los envíos desde Japón cayeron un 43,5% comparados con los del año anterior; los de Corea del Sur un 46,4% y los de Taiwán, un 58%. Corea del Sur, con un PBI de US$ 1,3 billones, también padece una situación crítica. Las exportaciones, la principal fuerza motriz de la economía surcoreana, cayeron un 32,8% en enero. Por su parte, las economías que dependen de la exportación del Sureste Asiático también están sufriendo. La previsión del FMI para Filipinas es de sólo un 2,25% este año, bajando desde el 4,6% del pasado año y del 7,1% en 2007. El pronóstico oficial para Singapur en 2009, el centro financiero y comercial de la región, es de una contracción de un 5%, la más profunda recesión desde que se fundó en 1965 la ciudad-estado. Las exportaciones de Malasia cayeron en diciembre un 14,9% respecto al año anterior, con las exportaciones hacia EEUU descendiendo hasta un 30%. El banco central de Indonesia prevé que la economía del país descienda a un 4-5% en 1009, comparada con el 6,2% de 2008.

La recuperación China; también será milenaria?


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Las esperanzas de una pronta recuperación de la economía china comienzan a desvanecerse, desinflando el optimismo que ha ayudado a que la bolsa del país sea la de mejor desempeño del mundo en lo que va del año.



En las últimas semanas, algunas empresas e inversionistas habían considerado un alza en los préstamos bancarios y un aumento en los precios del acero —un indicador clave para la economía altamente industrializada de China— como signos de que el gigantesco paquete de estímulo del gobierno ya estaba surtiendo efecto. Los precios del acero, sin embargo, han vuelto a caer y un análisis más detallado de los datos bancarios sugiere que muchos de los préstamos no impulsarán el crecimiento económico de inmediato. Mientras tanto, el comercio se siguió contrayendo a medida que se evapora la demanda de exportaciones chinas por parte de EE.UU. y Europa. A su vez, las empresas y los consumidores chinos compran menos productos extranjeros.
El resultado final es que un auténtico repunte de la economía china podría demorar meses o incluso más. Esas son malas noticias para una economía global en la que China es la única potencia que sigue creciendo. "Sería un error pensar que China puede desacoplarse del resto del mundo, o cargar al resto del mundo sobre sus hombros", afirmó Bruce Kasman, economista jefe de J.P. Morgan. "Una recuperación sostenible en China depende de que haya mejores noticias globales." Hasta ahora, el gobierno de China ha inyectado unos 230.000 millones de yuanes (US$34.000 millones) en la economía e invertirá más. La mayoría de los economistas cree que llevará tiempo para que este estímulo surta efecto en la economía y no esperan ver resultados significativos hasta alrededor del segundo semestre de este año. Las empresas locales mostraron un mayor optimismo sobre el paquete de estímulo y comenzaron a aumentar paulatinamente los precios del acero y las tarifas de flete en diciembre. Los inversionistas hicieron lo mismo con las acciones. El Índice Compuesto de Shanghai llegó a acumular un alza de 30% en lo que iba del año, aunque ha bajado un poco desde entonces. Para principios de febrero, los precios del acero habían subido alrededor de 15% en relación a los mínimos de noviembre. China es el mayor consumidor mundial de ese metal y el aumento repentino atrajo mucha atención. Sin embargo, una buena parte de ese acero fue almacenado, en lugar de ser utilizado inmediatamente en fábricas o sitios de construcción. Las reservas de algunos productos de acero aumentaron más de 30% de diciembre a enero, informó la semana pasada la Asociación China de Hierro y Acero. "Los recientes aumentos de los inventarios por parte de comerciantes y usuarios han conducido a un repunte en los precios de mercado del acero... [pero] el aumento paulatino en los inventarios afectará la operación estable del mercado de acero más adelante", señaló el informe.
La demanda prevista aún no se ha materializado y esos inventarios están teniendo un efecto negativo en el mercado. Los precios promedio del acero cayeron 6,3% la semana pasada, tras descender 3,2% la semana anterior, según Mysteel, una firma de investigación con sede en Shanghai. Obtener una lectura sólida sobre la economía china ha sido especialmente difícil en las últimas semanas debido a que el feriado del año nuevo lunar, que dura una semana, cayó este año antes que en 2007, distorsionando las comparaciones anuales de indicadores clave en enero. Otros datos refuerzan la sensación de que la actividad económica todavía no se reanima.
La producción industrial en el centro comercial de Shanghai cayó 12,7% en enero, comparado al mismo mes del año anterior, incluso después de hacer un ajuste por el feriado (aún no se han publicado las estadísticas de enero para todo el país). Además, las importaciones cayeron 43,1% en enero en comparación con el mismo período del año previo, un descenso que, más allá del impacto del feriado, sugiere que la demanda se está desacelerando.
La gran expansión del crédito registrada en enero —los bancos duplicaron los préstamos otorgados en enero del año pasado— fue considerada inicialmente como una señal positiva. Otros datos, no obstante, sugieren que las empresas están acaparando el efectivo en lugar de gastarlo.
En tanto, los operadores portuarios más importantes están reportando volúmenes de contenedores más bajos en febrero en comparación a enero, escribieron en un informe esta semana los analistas de Citigroup Ally Ma y Brian Lam.
Con base en estos datos y otros indicadores, un declive anual de 20% o más para las exportaciones chinas en los próximos meses "parece inevitable", indicaron los analistas.
Por Andrew Batson - The Wall Street Journal

El "Mercado Bursátil": adónde va el dinero?

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Durante la crisis de los mercados financieros, el dinero no se evapora. Sólo pasa de unas manos a otras mediante un mecanismo de oferta y demanda (manejado por los súper grupos controladores del mercado) que primero desvaloriza el precio de las acciones para comprarlas y luego las revaloriza para venderlas.



En cuatro semanas continuadas de "crisis bursátil", de Wall Street hasta Tokio pasando por Londres, Frankfurt y París, los principales mercados de acciones internacionales muestran caídas vertiginosas, entre el 30% y el 50% en relación a su nivel un año atrás, señalan medios especializados. Solamente en el curso de una semana, Wall Street llegó a perder USA 2.5 billones en valores de cotización en el mercado. No hay cifras precisas sobre las pérdidas que sufrieron las bolsas mundiales desde el agravamiento de la crisis financiera, pero hay quienes sostienen que los números superarían los US$ 20 billones, que se "perdieron" en valores accionarios (más adelante veremos que no es literalmente así).

Dinero "potencial"


Cuando se refieren a la baja de acciones bursátiles los analistas del sistema hablan de "pérdidas", dejando la sensación de una "evaporación del dinero" que en la realidad no existe. Las acciones son "dinero de papel" (acciones de empresas o bancos) que adquieren su valor de mercado en la dinámica del sube y baja de las bolsas. De manera tal, que en las bolsas no se pierde dinero en forma directa, sino que se pierde valor de mercado de las acciones empresariales. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, considera que "muchos miles de millones de dólares o de euros eran artificiales antes de la corrección" bursátil, los economistas relativizan las cantidades que se manejan y dicen que el dinero está aún ahí. "Cuando decimos que miles de miles de millones se perdieron, se trata de un abuso de lenguaje. Lo que deberíamos decir es que el valor en el mercado accionario bajó varios miles de miles de millones de dólares, lo que es totalmente diferente", dijo el británico John Sloman, de la Universidad de Bristol citado por AFP.

Para los economistas los mercados bursátiles no tienen una valorización absoluta. "El valor de un activo depende siempre de la relación entre la oferta y la demanda. Es el precio que usted obtiene tal día, si usted decide vender, y sólo concierne las acciones negociadas, no las que siguen en cartera", subrayó John Sloman.

El norteamericano Robert Shiller, de la Universidad de Yale, hace el mismo análisis. "Imagínese que un día usted le pide a una agencia que le calcule el valor de su casa si quiere venderla. Al día siguiente va a otra agencia y ésta le da un valor inferior en 10 por ciento. ¿Perdió usted dinero? Pues no, usted tiene todavía los billetes en el bolsillo o en su cuenta de banco", explicó a la agencia Associated Press.

"Los Estados contabilizan el dinero disponible sumando billetes y piezas en circulación, así como los depósitos que la gente tiene en el banco. Esta medida no refleja para nada las fluctuaciones cotidianas de los mercados bursátiles", argumentó Robert Shiller, quien reconoce que es "difícil y controvertido" distinguir riqueza y valor del mercado. Es parecido con las bolsas. Nadie pierde dinero en el sentido estricto del término. No hay misterio, el dinero está ahí todavía. Es el mercado el que pierde valor", agregó.

Robert Shiller lo resume así: la noción de que uno pierde un montón de dinero siempre que baja la bolsa es una "falacia". Aclara que el precio de una acción nunca ha sido lo mismo que el dinero. Es simplemente "la mejor presunción" de lo que vale la acción.

El problema empieza cuando piensa que ese dinero potencial es lo mismo que el dinero en su cartera o en su cuenta corriente. "Eso es un gran error", dijo el profesor de economía de la Universidad de Harvard Dale Jorgenson.

Esto da la razón al ex magnate norteamericano Robert Sarnoff, muerto en 1997, para quien las finanzas son sólo "el arte de pasar el dinero de mano en mano, hasta hacerlo desaparecer". Nada se pierde, solo se recicla:

En resumen, en las jornadas "negras" que vienen experimentando los mercados del dinero, billones de dólares no se evaporaron sino que solamente se pasaron de unas manos a otras ( y siempre según el valor que determina el mercado, y no en forma directa ) mediante el mecanismo de compra y venta de acciones.

El dinero (duramente las "crisis" o las "burbujas" capitalistas) no desaparece, solo pasa de un bolsillo a otro, y se concentra cada vez más porque cada vez son menos los grupos ganadores que controlan todo el capital circulante. ¿Que quiere decir esto, extrapolado a la crisis financiera?

Que cuando las acciones de empresas o bancos se desvalorizan sus activos y carteras de clientes no desaparecen, solo pierde valor de cotización en el mercado por su desvalorización bursátil. Una vez que las compran a precio de remate, los súper grupos "recompran" sus acciones y le restituyen su valor perdido de mercado. De esta manera, en el sistema capitalista nada se pierde: Solo se recicla y cambia de dueño.

Es como si una vivienda cotizase sus acciones en bolsa: Su precio se desvaloriza o sube, pero la vivienda sigue estando. Lo que cambia y fluctúa es su valor de mercado conforme a la "capitalización" o "descapitalización" bursátil. O sea que las empresas y bancos, con sus activos físicos y financieros, que cotizan en bolsa no desaparecen, solo cambian sus valores de mercado que pueden subir o bajar, conforme la compra o la venta de sus acciones. Una "crisis financiera" como la que estamos viviendo, es antes que nada un reciclamiento de la rentabilidad capitalista: Lo que estaba en un casillero, se traslada a otro. Lo que estaba en Merrill Lynch se recicló en el tablero contable de Bank Of América que compró a la entidad semiquebrada. Mediante el "rescate financiero", los Estados imperiales USA-UE reciclaron una nueva "burbuja" ganancial no ya con dinero especulativo proveniente del sector privado, sino que ponen compulsivamente los recursos públicos al servicio de un nuevo ciclo de rentabilidad capitalista al margen de una ascendente crisis de la economía real que marcha por vía paralela. Mediante el juego del "sube y baja" en las bolsas, los grupos súper concentrados que controlan el mercado, primero "desvalorizan" el valor de mercado de empresas y bancos para comprarlos baratos, y luego los "revalorizan" para quedarse con la diferencia. Es decir, los grupos súper concentrados que compran las acciones en baja, no pierden dinero con su precio devaluado, sino que las compran barato para luego venderlas caras.

Hay un sector pequeños inversores (los llamados "ahorristas" o especuladores privados menos diversificados) que sufren el embate de la desvalorización con menor paraguas de contención que los grandes grupos de especuladores que controlan el mercado, a los que la descapitalización les afecta como una devaluación de su dinero con menos capacidad para recuperarse.

Cuando se habla de una pérdida teórica de US$ 8,300 billones en base a las cifras del Indice Compuesto Wilshire 5000 de Dow Jones (que observa las acciones de unas 5,000 empresas estadounidenses), o en las bolsas europeas o asiáticas, hay que tener en cuenta que más del 80% de las operaciones de las plazas globalizadas de especulación financiera están concentradas por los super-grupos que se degluten entre sí desvalorizando las acciones, comprando barato, y luego uno de ellos absorbe al otro. La falacia de la "oferta" y la "demanda": Según la teoría oficial, las acciones en los mercados bursátiles bajan o suben, según la dinámica de la "oferta" y la "demanda". Y, de acuerdo con esa teoría, los términos del inter-juego entre "oferta" y "demanda" son "libres", como corresponde a las reglas funcionales del "libre mercado".

Pero, en realidad esto es falso por una razón principal: La "oferta" y la "demanda" está manejada por grupos financieros súper concentrados que manejan los mercados bursátiles por medio de la "compra" o la "venta masiva" de acciones: Cuando "compran" masivamente las acciones suben, y cuando venden masivamente las acciones bajan. Los mercados bursátiles se manejan como las casas de remate público: Sólo un pequeño grupo hegemónico (que se disputa las compras) controla la totalidad de las "ofertas" y establece sus bases, actuando como un cartel formador del precio de las acciones.

La dinámica del "sube y baja" de las bolsas está determinada y regulada por una relación matemática entre la masa de capital que "compra" (sube) y la masa de capital que "vende" (baja) , por lo cual el proceso está controlado por los grupos con mayor capacidad financiera que concentran la mayoría de las operaciones bursátiles en Wall Street y el resto de las bolsas mundiales. Las bolsas, son una "superestructura" (por fuera de la economía real) de competencia ínter capitalista entre grupos súper concentrados que se disputan una masa circulante de acciones bursátiles cuyo precio está fijado por la ley de la "oferta" (compra de acciones) y la "demanda" (venta de acciones). En conclusión, la dinámica del "sube y baja" de las bolsas no está regulada por la ley de la "oferta" y la "demanda" sino por la masa de concentración capitalista-financiera que compra o vende acciones, direccionando las bajas o las subas en los mercados. Los mercados bursátiles no son "libres" (como establece el mito del "libre comercio") sino instituciones mercantiles que funcionan sujetas a la ley de la oferta y la demanda manejada por los grupos que hegemonizan el control y la información sobre su funcionamiento.

En consecuencia, en las bolsas solo se "oferta" (se vende) o se "demanda" (se compra) aquello que los grupos hegemónicos y controladores quieren. Las bolsas (y las acciones) suben o bajan atendiendo a una dinámica marcada por los intereses de los controladores del mercado financiero. La dinámica de la "compra" y "venta":

Por lo tanto, los mercados bursátiles no son regulados por la oferta y la demanda, sino por la competencia capitalista entre los súper grupos que hegemonizan la compra y venta de acciones en Wall Street (que concentra la mayoría de las operaciones mundiales y marca tendencia) y en los mercados bursátiles. Para dar un ejemplo: En Wall Street se cotizan acciones por un monto superior al conjunto de las bolsas europeas.

Su objetivo es preciso y determinado: Generar un proceso de quiebras y, consecuentemente una crisis del sistema financiero, que posibilite la depreciación a niveles límites de los activos y acciones empresariales que luego los grupos más súper concentrados (los operadores de la "crisis") comprarán a precio de remate.

En consecuencia, si que hay quebrar a Lehman Brothers o a Merrill Lynch para concentrar súper activos en Ban Of América o Morgan Chase, se hacen bajar (mediante rumores e información manipulada) las acciones de estos dos gigantes, y luego de su quiebra (como consecuencia de la depreciación de sus acciones) serán comprados a precio de remate o se fusionarán en otra sigla.

La dinámica de los mercados bursátiles, las "pérdidas" y las "ganancias" se rigen por dos movimientos esenciales:

1) Desvalorización: Los grandes grupos "inversores" (especuladores institucionales) "desvalorizan" las acciones de empresas y bancos (y consecuentemente su precio en dinero) para compra sus activos financieros y físicos a precio de ganga.

2) Revalorización: Luego de deglutirse a los quebrados mediante fusiones o compras, los súper grupos "ganadores" (que manejan a través de rumores y de información manipulada, el "sube y baja" de los mercados) "revalorizan" las acciones de la empresa o el banco comprado, restituyendo y superando su valor de capitalización original.

El dinero desvalorizado de las acciones de Merrill Linch, cuando las mismas se revaloricen, pasarán a los bolsillos de Bank Of América. De manera tal, que las pérdidas de capitalización por baja de acciones en el marcado accionario, duran el tiempo que dura la baja y se reanuda la tendencia alcista (manipulada por los que también manipulan las bajas). Las acciones empresariales y bancarias se compran desvalorizadas y luego se las revaloriza, mediante el mismo mecanismo (de manipulación bursátil) con que se las desvalorizó.

O sea que, durante la crisis de los mercados financieros, el dinero no se evapora. Solo pasa de unas manos a otras mediante un mecanismo de oferta y demanda (manejado por los súper grupos controladores del mercado) que desvaloriza el precio de las acciones para comprarla y luego las revaloriza para venderlas.

Pero en esta dinámica nada se pierde, sino que se recicla. En otras palabras, cambian las denominaciones pero los accionistas y los gerenciadores (que son "anónimos") continúan con una mayor concentración de acciones en sus bolsillos. En primer lugar, y como concepto central: La llamada "crisis financiera", es una crisis activada y controlada en todos sus resortes esenciales por medio del "rumor" y la información manipulada que hacen subir o bajar las acciones en Wall Street y las principales plazas financieras del Imperio.

La quiebra en cadena de bancos o de instituciones financieras es inducida, manipulada y estratégicamente operada para producir un reciclamiento de la rentabilidad financiera (en crisis con el colapso subprime) y una reconversión del sistema financiero que centralice el control y el funcionamiento del sistema capitalista mediante una mayor concentración de la riqueza (ley darwiniana del capitalismo).

O sea que el dinero no se perdió en descapitalización de mercado, solamente pasó de unas manos a otras.

Las acciones empresariales y bancarias se compran desvalorizadas y luego se las revaloriza, mediante el mismo mecanismo (de manipulación bursátil) con que se las desvalorizó.

Es decir que, durante la crisis de los mercados financieros, el dinero no se evapora. Solo pasa de unas manos a otras mediante un mecanismo de oferta y demanda (manejado por los súper grupos controladores del mercado) que desvaloriza el precio de las acciones para comprarla y luego las revaloriza para venderlas.

De esta manera se cumple el axioma número uno del sionismo financiero que controla Wall Street: Comprar barato y vender caro.

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.

Obama y el déficit más alto en 60 años


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El proyecto de presupuestos para el ejercicio fiscal 2010, el primero que realiza la Administración Obama, contempla un déficit público de 1,75 billones de dólares (1,36 billones de euros) lo que supone el 12,3% del PIB de EEUU, el saldo negativo más elevado desde la Segunda Guerra Mundial. El borrador presupuestario que será remitido al Congreso contempla la posibilidad de destinar 250.000 millones adicionales al rescate del sector financiero.

El proyecto de presupuesto presentado hoy por el presidente Barack Obama prevé gastos totales de 3,606 billones de dólares para el ejercicio 2010, frente a los 3,724 billones del ejercicio anterior, según cifras oficiales. Para el ejercicio 2010, que en Estados Unidos comienza el 1 de octubre, el proyecto de presupuesto prevé un déficit de 1,171 billones de dólares, contra 1,750 billones en 2009. Obama se ha comprometido a recortar a la mitad el déficit de más de un billón de dólares que heredó del ex presidente Gorge W. Bush para cuando concluya su periodo actual en el Gobierno, en enero del 2013. Más dinero preparado para la banca: El borrador presupuestario que será remitido al Congreso contempla la posibilidad de destinar 250.000 millones adicionales al rescate del sector financiero. Funcionarios del Gobierno han señalado que con esa cifra adicional se podrían financiar cerca de 750.000 millones de dólares en compras de activos. Una petición adicional al Congreso se sumaría al programa de rescate financiero de 700.000 millones de dólares promulgado el año pasado para sobrellevar el exceso de deudas hipotecarias impagadas que han minado la capacidad de préstamo de la banca. En el proyecto de un nuevo plan para estabilizar la banca, el secretario del Tesoro Timothy Geithner propuso a comienzos de este mes un nuevo fondo de inversión público-privado para comprar entre 500 y un billón de dólares en activos tóxicos de los bancos. Los medios de comunicación estadounidenses señalan citando fuentes del Gobierno que los 250.000 millones han sido introducidos en los presupuestos de manera preventiva, aunque los fondos no han sido solicitados y se espera "que no sean necesarios". Este potencial rescate sería empleado para la adquisición de participaciones en los bancos que recibieran inyecciones de capital. Asimismo, la Casa Blanca establece en el borrador presupuestario un fondo de reserva a diez años de unos 635.000 millones de dólares (497.223 millones de euros) para la reforma sanitaria, uno de los aspectos fundamentales del programa de Obama, que podría ser financiado en parte a través de la limitación de las deducciones fiscales para las parejas con ingresos superiores a los 250.000 dólares anuales (195.783 euros), lo que podría representar casi el 50% del coste del programa. Presupuesto "difícil": Barack Obama ha asegurado que sus cuentas para 2010 son "honestas" respecto a la situación económica de Estados Unidos, y ha advertido que aún falta tomar "elecciones duras" en materia de gastos. "Este presupuesto es una explicación de dónde estamos y adonde pretendemos ir", ha declarado en la Casa Blanca. "Mientras nuestro presupuesto registre déficits, debemos comenzar el proceso de decisiones difíciles necesarias para restaurar la disciplina fiscal, recortar el déficit a la mitad al término de mi primer mandato y colocar a nuestro país en una sólida base fiscal", ha señalado hoy Obama sobre su plan de presupuesto para el 2010.
El presidente estadounidense cree que "debemos concentrarnos en lo que es necesario para mover la economía, no en lo que es bonito tener".

GM perdió 9.600 MDD en cuarto trimestre de 2008


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LOS NUMEROS ROJOS SIGUEN ASUSTANDO AL MUNDO BURSATIL Y A LA COLUMNA VERTEBRAL DEL IMPERIO ECONOMICO, EL SECTOR AUTOMOTRIZ.

El fabricante de automóviles estadounidense ha anunciado que perdió 9.600 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2008, frente a las pérdidas de 1.500 millones del mismo periodo del año anterior.
General Motors ha explicado que las pérdidas ajustadas fueron de 5.900 millones de dólares, 9,65 dólares por acción. En el conjunto de 2008, las pérdidas ascienden a 30.900 millones de dólares.
Las ventas, por su parte, alcanzaron los 30.800 millones de dólares.

Reino Unido garantiza riesgos de RBS por 325 mil millones de libras



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Royal Bank of Scotland ha llegado a un acuerdo con el Estado para que éste respalde unos 325.000 millones de libras de activos de riesgo, el 90% de los cuales estarán cubiertos por el Gobierno. A cambio, RBS le pagará 6.500 millones de libras anuales en acciones preferentes.

Foto: Primer Ministro británico, Gordon Brown

El banco también ha anunciado que sus pérdidas en 2008 alcanzaron los 24.100 millones de libras, las más elevadas de la historia del Reino Unido.
El RBS recurrirá al llamado Programa de Protección de Activos creado por el Gobierno, por lo que el banco pagará 6.500 millones de libras (7.345 millones de euros) al Tesoro para poder tomar parte en el mismo.
El nuevo director ejecutivo del RBS, Stephen Hester, dijo hoy que este plan "nos ayudará a reducir el riesgo para los accionistas".
RBS ha comunicado que será responsable de las primeras 19.500 millones de libras en pérdidas, y que luego cubrirá el 1% de las pérdidas adicionales, con el Tesoro siendo responsable del resto. Reino Unido también comprará 13.000 millones de libras en acciones preferentes.
Las mayores pérdidas de la historia británica
El banco, que ya fue salvado de la quiebra por Londres, anunció que en 2008 sufrió unas pérdidas netas de 24.100 millones de libras (27.000 millones de euros), las más elevadas sufridas jamás por una empresa británica, en comparación con un beneficio neto de 6.800 millones de libras un año antes (7.580 millones de euros).
Esta pérdida histórica se explica por las cargas de 6.100 millones de libras vinculadas a la crisis crediticia y sobre todo a los 16.200 millones de libras de depreciación vinculadas a la compra del banco holandés ABN Amro en 2007.
El banco explicó que, a raíz de la crisis, el RBS llevará a cabo un plan de reestructuración para recuperar su fortaleza. Así, se centrará en operaciones más pequeñas en el Reino Unido y recortará los costes del grupo.
RBS confirmó que quiere vender unos 240.000 millones de libras de activos (270.000 millones de dólares), en los próximos cinco años, y que quiere concentrarse en el mercado británico.
En octubre de 2008, RBS recibió del gobierno británico una inyección de 20.000 millones de libras (23.000 millones de euros), por lo que el Estado británico posee ahora casi el 70% de esta compañía