18 feb. 2009

Ecuador expulsa diplomático de EEUU


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Ecuador expulsó el miércoles al segundo diplomático de Estados Unidos en menos de 15 días acusándolo de intromisión en asuntos internos y le dio 48 horas de plazo para que deje el país, anunció el canciller Fander Falconí.

Se trata de Marc Sullivan, primer secretario de la embajada estadounidense, declarado persona no grata por el gobierno y quien deberá irse en las próximas 48 horas. "Se expulsó al funcionario de la embajada (...) por intromisión en asuntos internos de Ecuador. Tiene 48 horas para salir del país", afirmó Falconí calificando el hecho "de mucha gravedad". Sullivan es el segundo diplomático expulsado por el gobierno del presidente ecuatoriano Rafael Correa en los últimos 15 días tras ordenar la salida del agregado Armando Astorga, por condicionar cooperación económica a una unidad policial contra el contrabando y tráfico de personas. Quito acusó al primer secretario de la embajada de intentar hacer lo mismo con la Unidad de Investigaciones Especiales. El Ejecutivo había solicitado desde el viernes a la legación el retiro de ese funcionario, y procedió a ordenar su expulsión en reunión de seguridad encabezada por Correa este miércoles. "De acuerdo a los informes policiales se determina que el funcionario ha condicionado competencias de autoridades nacionales a la continuación de cierta cooperación", señaló por su parte el ministro de Gobierno, Gustavo Jalkh. Hasta donde se conoce Sullivan -el segundo funcionario estadounidense en importancia después de la embajadora Heather Hodges- todavía permanece en Ecuador, según Falconí. "La embajadora está muy preocupada (por la situación). Existe una preocupación que es mutua y compartida" por Quito, agregó el canciller en una conferencia de prensa. Asimismo, destacó que el hecho representa "una señal muy fuerte de hacia donde se dirige el gobierno" cuando "plantea que todos los elementos de la cooperación internacional sean transparentes y públicos". Semanas antes de que Quito dispusiera la salida de Astorga, éste ya había dejado Ecuador por una rotación de personal. Washington expresó entonces su intención de "resolver diplomáticamente" la controversia generada por las denuncias del gobierno de Correa acerca de que Astorga quiso nombrar a los jefes policiales de las unidades que reciben cooperación estadounidense. En enero las autoridades norteamericanas suspendieron una ayuda por 340.000 dólares a la división anticontrabando de la Policía, a raíz del nombramiento inconsulto de las autoridades responsables de esa dependencia. Posteriormente personal de la embajada retiró las computadoras donadas a la unidad policial que contenían información sobre seguridad recabada en los últimos 15 años, lo que motivó una dura protesta de Correa. Si bien los discos duros ya fueron devueltos por la embajada, el jefe de Estado ordenó un peritaje para descartar una eventual adulteración y anunció sanciones contra cuatro oficiales que permitieron el hecho.

Los planes de rescate/como cenicero en una moto


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La quiebra industrial y financiera del Imperio capitalista con "casa central" en EEUU y las metrópolis europeas se hace cada vez más patética: Los paquetes de "rescate bancario" estatal con dinero de los impuestos (pagado por toda la población) no han servido de antídoto y han fracasado estrepitosamente como medida para enfrentar la crisis mundial, que ha devenido de financiera a recesiva a escala global.

El pesimismo y la "desconfianza" que reinan en el sistema financiero global como producto de la crisis recesiva y la falta de resultados de los rescates emprendidos por los gobiernos centrales de Europa y EEUU, epicentro del colapso económico que sacude al planeta desde 2008, volvió a derrumbar esta semana a los mercados mundiales de capitales. Casi todas las Bolsas del mundo se desplomaron arrastradas por bajas generalizadas en acciones de grupos financieros en un escenario poblado por informes pesimistas sobre nuevas quiebras empresariales y financieras y posibles nacionalizaciones bancarias. Las bolsas tuvieron una jornada negra: el índice líder de Nueva York cayó 3,8% pese al paquete de rescate promulgado ayer por el presidente Barack Obama, el de Londres retrocedió 2,4, Frankfurt 3,4, San Pablo 4,2, Moscú 9,4, Tokio 1,4 y Buenos Aires 4,5%. En la víspera una de las acciones más afectadas en Wall Street fue la de la tarjeta de crédito líder en EEUU, American Express, que llegó a perder casi 10%. Según la firma, los préstamos incobrables y los pagos vencidos (en un país sobre-endeudado, y con mucha gente que no puede pagar sus compromisos) empeoraron en enero. Junto con American Express, las fuertes pérdidas se concentraron el lunes en los bancos Citibank, JPMorgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Bank of America y Wells Fargo (en promedio, 9%) y otra vez en la automotriz General Motors: cayo 12,40%. Los especialistas coinciden en que en EEUU, con Obama en la Casa Blanca, en el segundo mes de 2009 ya se configuró el escenario "más temido": La combinación de la "crisis financiera" con la "crisis recesiva" (crisis estructural) está produciendo como resultante un proceso de quiebras empresariales generalizadas con despidos que se van tornando en cada vez más masivos, mientras se agrava la caída del consumo, aparecen los primeros signos claros de deflación y las empresas comienzan a negociar bajas del salario a cambio de no despedir personal. En general, la prensa norteamericana coincide en que el costo billonario del super-rescate (que pagará la población a través de los impuestos) potencia el proceso de crisis estructural con desocupación por el que atraviesa la economía estadounidense. La mayoría de los analistas proyectan un agravamiento de la presión fiscal (suba de impuestos) y un recorte de planes y beneficios sociales como el emergente más inmediato del mega-salvataje estatal a la banca imperial iniciada por Bush y continuada por Obama. Lo que incidirá en una mayor suba de precios y recorte del consumo (ya desatados), que se sumarán a los estragos de la crisis crediticia para potenciar el proceso inflacionario-recesivo en que se encuentra la economía de la primera potencia imperial del planeta.

Opina The Wall Street Journal que "si los mercados de crédito continúan paralizados, el impacto sobre las empresas y los consumidores podría ser amplio, reduciendo el acceso a los préstamos, lo que disminuiría el gasto y la inversión. Los economistas señalaron que la contracción del crédito podría producir más despidos y provocar una reducción importante de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal". Según The Wall Street Journal, en este escenario se espera que, así como sucedió con la banca y las instituciones quebradas por la crisis subprime, en los próximos meses más empresas ingresen en un proceso de bancarrota y anuncien nuevos despidos (sumados a los ya existentes), y los consumidores se ajusten aún más el cinturón, a medida que la ausencia de crédito afecta su capacidad de endeudamiento. En ese sentido, la fabricante de automóviles estadounidense, General Motors (GM), anunció ayer martes su intención de recortar 47.000 empleos en todo el mundo como parte de un plan de reestructuración para evitar la quiebra. La compañía automotriz dijo que 26,000 puestos de trabajo se eliminarán fuera de Estados Unidos. GM y Chrysler aprovecharon este martes la presentación de sus planes de reestructuración para pedirle al gobierno de Washington US$22.000 millones en préstamos adicionales. Las dos empresas cumplieron con el plazo del 17 de febrero para rendir sus informes, una de las condiciones impuestas para el otorgamiento de US$17.400 en créditos anteriores. La GM indicó que necesitará US$16.600 millones, además de los US$13.400 ya recibidos, para mantenerse a flote hasta 2011. "Si se presentara un nuevo escenario con una reducción aún mayor en el volumen, General Motors necesitará fondos federales adicionales que podrían elevar el total de respaldo gubernamental a US$30.000 millones hasta 2011", señaló GM en el texto de su presentación ante el gobierno. Chrysler, a su vez, hizo un pedido de US$5.000 millones en préstamos adicionales del gobierno en medio de uno de los peores bajones del sector automotriz en la historia reciente. Sin embargo el fabricante insistió en que podrá pagar de vuelta el crédito de US$4.000 millones que ya recibió porque va en camino hacia la recuperación a largo plazo. La compañía presidida por Tom LaSorda ha anunciado, asimismo, otros 3.000 nuevos despidos como parte de su plan de viabilidad presentado y ha hecho público que que dejará de fabricar tres modelos de vehículos, y asegura que el sindicato United Auto Workers ha aceptado algunas concesiones. Para las mayoría de los analistas, la bancarrota de las grandes automotrices imperiales está marcando claramente el comienzo del "impacto social" de la crisis crediticia-financiera en la economía real estadounidense. Según Reuters, la Casa Blanca no descarta una bancarrota dirigida por el Gobierno para las automovilísticas. A su vez, el secretario del Tesoro, Tim Geithner, dijo en otro comunicado que el grupo de trabajo que colidera y que fue designado por Obama para supervisar la reestructuración de las automovilísticas "analizará los planes de las empresas y solicitará una amplia variedad de aportaciones de todo el Gobierno" en cuanto a las medidas necesarias para reestructurar GM y Chrysler.

Colapso Europeo
: La crisis recesiva con desempleo masivo que ya azota con dureza extrema a la primera potencia imperial, EEUU, ahora arrasa también con las economías centrales de la Unión Europea donde se registran huelgas y protestas sociales que barren con la estabilidad de los gobiernos desde Francia, Reino Unido, España, hasta Bélgica e Islandia. El malestar social que generan la quiebra de empresas con desocupación creciente y el deterioro de las condiciones salariales, así como el achicamiento de la capacidad de consumo, alimenta y exacerba el estado de frustración colectiva, provoca pérdida de confianza en los políticos y alienta las huelgas y protestas sociales que comienzan a extenderse por toda la geografía europea. El colapso financiero con desaceleración económica y desempleo (por efecto de la contracción del crédito) exportada originalmente de EEUU se contagia aceleradamente por las economías del euro que afrontan crecientes huelgas y protestas sociales que han llevado a la Unión Europea a decretar alerta roja y una agenda de reuniones de urgencia para afrontar el terremoto económico recesivo. El panorama de inestabilidad se incrementa con la cadena de anuncios de cierres de empresas que ya han elevado el número de desocupados en la UE hasta los 17,4 millones, 1,6 millones más que hace un año. Tras año y medio de turbulencias, el detonador sigue en el sector financiero. La agencia Moody's advertía de la vulnerabilidad de la banca europea ante la severa recesión de Europa del Este, uno de sus focos de crecimiento. De la banca a la economía real, las turbulencias financieras tardaron meses en llegar a consumidores y empresas. Pero ahora t la crisis avanza a toda velocidad y ya se proyecta en el sector industrial y comercial: la Comisión aseguró este martes que este año se perderán 3,5 millones de empleos en la zona euro. La desocupación escalará hasta el 10% en 2010. Según, Poul Nyrup Rasmussen, presidente del Partido de los Socialistas Europeos:"Europa debería tomar nuevas y excepcionales medidas para evitar la pérdida de 3,5 millones de empleos previstos para este año". La Organización Internacional del Trabajo pronosticó la pérdida de 51 millones de empleos en todo el mundo. En este escenario, la crisis social con protestas y huelgas (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) ya se perfila como un emergente de la crisis recesiva- laboral y se sigue extendiendo peligrosamente por toda la geografía europea. El panorama de inestabilidad se incrementa con la cadena de anuncios de cierres de empresas que ya han elevado el número de desocupados en la UE hasta los 17,4 millones, 1,6 millones más que hace un año. Según, Poul Nyrup Rasmussen, presidente del Partido de los Socialistas Europeos:"Europa debería tomar nuevas y excepcionales medidas para evitar la pérdida de 3,5 millones de empleos previstos para este año". La Organización Internacional del Trabajo pronosticó la pérdida de 51 millones de empleos en todo el mundo. La UE admite que los multimillonarios salvavidas a la bancano han susrtido efecto y la comisaria de Competencia, Neelie Kroes, advirtió este martes de que la eurozona deberá "tomar decisiones duras sobre reestructuraciones o posibles liquidaciones controladas. Y estas decisiones deberán adoptarse muy rápidamente". La comisaria insistió en que si los Estados del euro no toman ahora medidas para reducir la incertidumbre y reactivar el crédito, las consecuencias serán "perpetuar modelos de negocio fracasados, arruinar las finanzas públicas, consolidar las distorsiones de competencia con ayudas públicas sin fin, romper nuestro mercado interior e impedir que emerja de la crisis un mercado bancario viable". En este escenario, la crisis social con protestas y huelgas (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) ya se perfila como un emergente de la crisis recesiva- laboral y se sigue extendiendo peligrosamente por toda la geografía europea. Fuente IAR

Aún destruído, el capitalismo pretende seguir engañando


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En estos días comprobamos que la "inteligencia" del sistema, sus dirigentes políticos, comunicadores y analistas ensayan un nuevo discurso de "comprensión de la crisis" económica que niveladamente se expande por todo el planeta, con epicentro en Europa y EEUU. Pretenden inducir al colectivo, a pensar en errores humanos, en vez de pensar en un "sistema" politico, económico y social absolutamente fracasado.

Este discurso oficial de "comprensión de la crisis" se basamenta en una ecuación: La crisis económica es, antes que nada, una "crisis moral", de hombres (incapacidad, codicia, corrupción, etc) y no del sistema dominante. Desde el nuevo presidente del Imperio USA, Barack Obama y los lideres de las potencias centrales hasta el último gerente político de los países que integran el circuito globalizado del planeta controlado por las corporaciones transnacionales, hacen lo que pueden para convertir el colapso capitalista en una crisis producida por "errores humanos". De esta manera, sacan de escena la responsabilidad del sistema capitalista que, como emergente totalizado sólo produce para dar rentabilidad a los consorcios capitalistas trasnacionales que controlan los sistemas económicos productivos, los mercados internos y los comercios exteriores tanto de los países centrales como de los periféricos. Las razones por las cuales el sistema capitalista entra en crisis periódicas no se explican por "errores humanos", sino por el emergente de su propia dinámica y modelo de funcionamiento histórico que no está diseñado para servir al bienestar general y al reparto equitativo de los bienes producidos entre la sociedad, sino para concentrar riqueza y capital en pocas manos. En primer lugar, la lógica histórica de la rentabilidad y concentración del capital en pocas manos, segmenta y achica la producción (el capitalismo sólo produce para quien pueda pagar), genera pobres y marginados excluidos del mercado y sin capacidad de consumo, y desata desocupación con pérdida del consumo que periódicamente producen crisis y conflictos sociales que alteran la gobernabilidad del sistema. Y hay un principio axiomático probado por la realidad: Así como las potencias centrales (con EEUU a la cabeza) son las grandes exportadoras de crisis mundial, los bancos y empresas transnacionales imperiales son los grandes exportadores de desocupación masiva a escala global. Ante el derrumbe del modelo de explotación capitalista "globalizado" esos bancos y trasnacionales del Imperio (que hegemonizan el control sobre el comercio y los sistemas productivos a escala global) descargan la crisis sobre las espaldas de los obreros y empleados que pasan a la categoría de "desocupados". De manera tal que las crisis periódicas del sistema no se producen por "errores humanos" (como quieren demostrar Obama y los gurúes del sistema), sino por el achicamiento de los márgenes de rentabilidad capitalista que conduce a la reducción de la producción y del consumo y a los despidos masivos como ya está sucediendo en Europa y EEUU. Al contrario de lo que pregonan los analistas y autoridades del sistema, el colapso financiero-recesivo, originado en EEUU y Europa, y que ya se proyecta a las economías centrales y periféricas a escala global, no se trata de una crisis por "falla de las normas de regulación y control financiero", sino de una reestructuración económica-financiera global impulsada por la dinámica histórica de concentración del capital en pocas manos. Al sistema capitalista, representado en el G-7 (países ricos) que acaba de celebrar una cumbre, no le interesa resolver la crisis social emergente de la desocupación, sino la crisis de rentabilidad producida por la crisis financiera recesiva proveniente de la competencia intercapitalista por el control de los mercados. La crisis se expande y multiplica a escala global: El colapso financiero con desaceleración económica y desempleo (por efecto de la contracción del crédito) exportada originalmente de EEUU se contagia aceleradamente por las economías del euro que afrontan crecientes huelgas y protestas sociales que han llevado a la Unión Europea a decretar alerta roja y una agenda de reuniones de urgencia para afrontar el terremoto económico recesivo. El colapso financiero recesivo con epicentro original en las economías imperiales USA-UE ya se convirtió en derrumbe nivelado de la economía real a escala mundial. La crisis recesiva con desempleo masivo que azota con dureza extrema a la primera potencia imperial, EEUU, ahora arrasa también con las economías centrales de la zona del euro donde se registran huelgas y protestas sociales que barren con la estabilidad de los gobiernos desde Francia, Reino Unido, España, hasta Bélgica e Islandia. A medida que las consecuencias de la desocupación y el desplome del poder adquisitivo del salario se hacen sentir por toda Europa, la protesta social y sindical gana la calle en cada vez más países, para expresar el descontento. El malestar social que generan la desocupación creciente y el deterioro de las condiciones salariales, así como el achicamiento de la capacidad de consumo, exacerba el estado de frustración colectiva, provoca pérdida de confianza en los políticos y alimenta las huelgas y protestas sociales que comienzan a extenderse por toda la geografía europea. "La situación es preocupante y puede empeorar en los próximos meses", alertó el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn. "La crisis amenaza con provocar protestas "casi en todas partes", advirtió. Todo el planeta (globalizado y nivelado por el sistema capitalista "único") está aquejado de los mismos síntomas: Derrumbe de los precios del petróleo y de las materias primas (deflación de los precios internacionales), devaluación de las monedas y revaluación el dólar, colapso financiero con quiebra de bancos, crisis crediticia con achicamiento del consumo, suba de precios internos de los alimentos y la energía y oleadas de despidos laborales constantes en EEUU y las potencias centrales. Los billonarios paquetes de "rescate bancario" estatal con dinero de los impuestos (pagado por toda la población de los países donde se han instrumentado) no han servido de antídoto y han fracasado estrepitosamente como medida para enfrentar la crisis mundial, que ha devenido de financiera a recesiva a escala global. En los primeros día del año 2009 (y como clara señal de que el planeta ya ingresó en la "crisis estructural"), se reafirmó la ola de de despidos laborales que certifica la presencia de una recesión a escala planetaria, cuyo centro gravitante y expansivo se encuentra en EEUU y Europa, potencias directrices del sistema capitalista a nivel global. En un orden secuencial, para que la crisis se convierta en "global" (el desenlace) tiene que haber una convergencia interactiva de la "crisis financiera" (los mercados del dinero), la "crisis estructural" (la economía real) y la "crisis social" (el impacto de la crisis económica-financiera en la sociedad). La confluencia interactiva de estos tres factores es lo que va a posibilitar, a corto plazo, el desenlace de la "crisis global" del sistema capitalista donde los gobiernos (centrales y periféricos) van a perder el control social y político de sus países por medio de las huelgas y estallidos sociales generados por la desocupación masiva y la suba de precios. Solo la convergencia interactiva de estos tres factores (por acumulación de crisis) va a producir (a modo de desenlace) la "crisis global" del sistema capitalista proyectada desde las economías centrales (USA-UE) a los países que integran la red a escala planetaria. La desocupación es el elemento clave, el detonante estratégico, que marca el principio del desarrollo de la crisis estructural con pérdida de la gobernabilidad (económica, política y social) de los Estados que integran desigual y combinadamente la red "globalizada" del sistema capitalista, cuyos resortes de decisión se encuentran en EEUU y en Europa. La desocupación es la matriz de la pérdida de gobernabilidad por una razón esencial: Los despidos masivos de obreros y empleados son el barómetro y marcan el momento exacto en que la crisis se sale de la "superestructura" económico financiera y se mete dentro de la sociedad. La desocupación sigue una línea claramente definida: Nace en los sectores financieros, de servicios o industriales de Europa y EEUU (los exportadores imperiales de la recesión) y se proyecta a los países "emergentes" o periféricos mediante las filiales de las empresa y bancos trasnacionales (con casa matriz en los países centrales) que empiezan a despedir, suspender o recortar horas a sus planteles de trabajadores. Metodológicamente esto indica que, impulsada por la dinámica de los países centrales, la desocupación en los países periféricos (de Asia, África y América Latina) comienza por los bancos y empresas trasnacionales que controlan el sistema económico productivo y los comercios interiores y exteriores de los países, y que dan trabajo a la mayoría de la mano de obra urbana empleada (eso explica porqué la desocupación es simultánea a la de los países centrales). En resumen, los despidos (el "impacto social") conforman la "noticia estratégica" que rompe el statu quo de la "crisis superestructural" (controlada por los gobiernos) y la convierten en "crisis social". Las huelgas y los estallidos sociales (como respuesta inmediata a la desocupación en masa) conmocionan los pilares del control institucional y político de los Estados capitalistas, anarquizan la economía, y hacen estallar el sistema, como antes la desocupación hizo estallar al individuo. La desocupación es la clave, el principio funcional, de la crisis capitalista extendida a escala global. Conforma la ruptura de la última línea de supervivencia del individuo y es la sustancia matriz del descontrol económico, político y social de los gobiernos capitalistas. Y hay un dato central que diferencia a la "crisis social" de las precedentes (la financiera y la estructural"): Las huelgas y estallidos sociales no se controlan con "salvatajes financieros, sino con represión masiva. Y la represión masiva genera el caos del sistema y retroalimenta los estallidos (que a su vez retroalimentan la represión), se rompen los marcos institucionales y políticos: El Estado y el sistema capitalista pierden el control y entran en crisis, no superestructural sino "total" . Tomada en términos del sistema capitalista (el organismo), la crisis sólo sobreviene cuando se quiebran las variables de "gobernabilidad" sobre los que están construidos los pilares de su funcionamiento a escala global. La condición esencial para el funcionamiento del Estado capitalista (tanto en los países centrales como periféricos) se resume en tres factores: Estabilidad económica, gobernabilidad política y "paz social". Esas tres condiciones son básicas para que el "sistema" (la estructura funcional) de los negocios y la rentabilidad capitalista funcionen sin interferencia y no se alteren las líneas matrices de la propiedad privada y concentración de riqueza en pocas manos. Cuando por alguna razón se altera alguno de estos tres factores, el sistema entra en crisis, y debe generar inmediatamente alternativas para preservar su supervivencia. La verdadera crisis del sistema capitalista va a comenzar a desarrollarse cuando el proceso de despidos laborales se torne masivo y las víctimas sumen centenares de miles hasta millones multiplicadas por todo el planeta. La actual dinámica es indicativa de que los despidos laborales ( a diferencia de la crisis económica financiera que se desarrolló primero en el centro) ya comienzan a multiplicarse y van a ser simultáneos en los países centrales y en los periféricos, por vía de las transnacionales, y en consecuencia, el estallido de la crisis va seguir un proceso nivelado y simultáneo en todo el planeta. Fuente IAR

Obama cumple!!! 17 mil soldados más para Afganistán


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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha ordenado en su primera decisión importante como comandante en jefe el envío de 17.000 soldados más a Afganistán para enfrentarse a una insurgencia renovada, según anunció la Casa Blanca.


Este incremento es necesario para estabilizar una situación de deterioro en Afganistán, que no ha recibido la atención estratégica, dirección y recursos que requiere con urgencia", dijo el martes Obama en un comunicado escrito. Como candidato a la presidencia, Obama prometió prestar más atención a la guerra en Afganistán, donde la violencia se ha disparado drásticamente en los últimos dos años, mientras los milicianos talibanes y otros insurgentes aumentaban su fuerza. "La decisión se comunicó ayer al Pentágono. Las órdenes se firmaron hoy", dijo el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs a periodistas que viajaban con Obama a Denver. Las autoridades estadounidenses han señalado que Washington y sus aliados no están ganando en Afganistán, más de siete años después de derrocar el régimen de los talibanes por haber albergado a los líderes de al Qaeda responsables de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Los 17.000 soldados adicionales aumentarán la presencia militar en Afganistán en más de un 40 por ciento. Las nuevas tropas incluirán una brigada de marines de unos 8.000 efectivos que se desplegará hacia el final de la primavera, una brigada del Ejército de 4.000 soldados equipados con vehículos blindados Stryker que llegará durante el verano y unos 5.000 efectivos de apoyo, apuntó el Pentágono. Las fuerzas extra serán destinadas al sur de Afganistán, donde las fuerzas estadounidenses y de la OTAN se esfuerzan por no perder terreno ante la insurgencia talibán. Estas tropas forman parte del anticipado aumento de soldados estadounidenses en Afganistán, que en los próximos meses elevaría el total del contingente a 60.000 soldados frente los 38.000 que hay actualmente. Junto a las fuerzas estadounidenses hay 30.000 efectivos de la OTAN que intentan estabilizar la nación afgana.