1 abr. 2010

Israel prepara ataque; el mundo parece incapaz de hacer nada


loultimoenpolitica.blogspot.com

Los tiempos parecen agotarse en Medio Oriente. Extraños y peligrosos realineamientos, ratificación de frentes y nuevos posicionamientos bélicos empiezan a producirse por un lado, entre el eje EEUU-Israel-UE, y el eje Irán-Siria-Líbano-Gaza, por el otro. En este escenario sobresale un detalle: El lobby sionista judeo norteamericano que controla el Pentágono inició una operación en gran escala (y en todos los frentes) para cerrarle todos los caminos al régimen que controla Teherán. Las señales son claras: Los halcones de Washington y Tel Aviv, obnubilados por la neutralización de la ojiva iraní, parecen encaminarse hacia el desenlace previsto. Pero, todavía, el teatro de operaciones no es Irán, sino Gaza, donde, una vez más, se agotaron las negociaciones y crece la escalada represiva y colonizadora de los halcones con el gobierno de Netanyahu a la cabeza. Mientras se agudizan las contradicciones con el "sionismo negociador" de Obama y la Casa Blanca,
el miércoles empezaron a brotar señales de una posible operación aérea represiva contra Gaza en respuesta a lo que los jerarcas de Tel Aviv denominan "incremento de los ataques terroristas" sobre sus ciudades fronterizas. Este jueves, esas señales se tornaron más claras. El estado mayor israelí advirtió de un ataque inminente. Según parece, los halcones judíos quieren dar un "mensaje" hacia dos direcciones: La Casa Blanca y la conducción político-militar de Hamás. Y la clave parece ser: Si no detienen a Irán y a los cohetes palestinos en la frontera, vamos a la guerra total.

Informe: IAR

Según agencias internacionales, aviones de combate israelíes lanzaron durante la noche miles de octavillas sobre las zonas fronterizas de la Franja de Gaza en las que se advierte de un "inminente ataque".

Este tipo de operación psicológica (orientada a "aterrorizar" a la población) ya fue utilizada durante la masacre israelí en Libano y se repitió en varias oportunidades en Gaza.

En el panfleto aparecía un niño con una flor y una inscripción en árabe con la frase "Esperen la respuesta mañana", informó la agencia de noticias Maan citando a residentes de la zona.

Los panfletos fueron lanzados en varias zonas, como el este de Jan Yunes, donde el pasado viernes murieron dos milicianos palestinos y dos soldados israelíes, o en Johr Ad Dik, en la frontera este del centro de la Franja de Gaza.

El Ejército israelí advirtió a la población de la Franja de Gaza, que mañana, viernes, "responderá" a la muerte de dos soldados en un enfrentamiento armado con milicianos que se produjo la semana pasada.

Y hay un dato adosado: Israel tiene sentada jurisprudencia en los ataques sorpresivos (como en Gaza y en Líbano).

El pasado viernes 26 de marzo dos militares israelíes, entre ellos un alto oficial, murieron en un enfrentamiento armado con combatientes de la resistencia palestina en una emboscada cerca de la frontera y a la altura de la ciudad de Yan Yunes.

De la emboscada, en la que murieron también dos combatientes palestinos, se responsabilizaron de forma separada el brazo armado del movimiento islamista Hamás, que gobierna la Franja, y el del pro-iraní Yihad Islámica.

El suceso del viernes fue el más grave en la zona desde la operación militar de 22 días que Israel lanzó en Gaza a finales de 2008, a raíz del lanzamiento masivo de cohetes una semana antes por parte de la resistencia palestina contra territorio israelí. En la masacre represiva militar murieron 1.400 palestinos, la mayoría civiles, entre ellos mujeres, ancianos y niños, y solo 13 israelíes.

Desde entonces reina en la zona un frágil alto el fuego con violaciones esporádicas que en las últimas cuatro semanas se intensificaron y ponen en peligro la estabilidad en la región.

En la primera semana de enero del año 2009, Israel lanzó una operación de exterminio militar aéreo denominada "Plomo Sólido" en Gaza, de tal magnitud devastadora, que solamente en los primeros cinco minutos mató a más de 400 palestinos, entre ellos mujeres y niños, cuyos cuerpos fueron extraídos de los escombros de los edificios públicos y viviendas aledañas destruidos por los misiles.

La operación de masacre aérea, que luego se complementó con una invasión blindada terrestre, se prolongó por 22 días consecutivos, con Gaza rodeada, sin agua, sin luz, sin combustible, sin alimentos y con su población en estado de catástrofe alimentaria y sanitaria.

La expedición de exterminio contó con el silencio de los gobiernos mundiales (salvo Cuba, Irán, Siria, Venezuela y Bolivia, que la condenaron), y dejó como saldo -según los datos oficiales- más de 1400 palestinos muertos, entre ellos 300 mujeres y 400 niños, y más de 5.000 heridos.

Ilustrando la desproporción de fuerzas, la resistencia palestina, provista sólo de fusiles, lanzagranadas y cohetes rudimentarios, produjo la muerte de 13 israelíes reconocida oficialmente por el Estado judío.

La tragedia humana (silenciada y deformada por las potencias y las grandes cadenas mediáticas) desatada por el exterminio militar israelí en Gaza no se definió en un escenario, sino en tres escenarios simultáneos: A) La masacre militar de civiles, B) La tragedia humanitaria con el bloqueo, C) La guerra asimétrica entre Israel (el agresor) y Hamás (el agredido).

Estos tres escenarios, fueron utilizados (sin éxito) por Israel como herramienta de presión bélica para someter a Hamás y obligarlo a cumplimentar los dos objetivos estratégicos centrales de la operación "Plomo Sólido": La firma de una tregua y de un acuerdo duradero que asegure el final de los ataques con cohetes a las ciudades israelíes.

Desde entonces, Gaza, rodeada por aire, por mar y por tierra, viene siendo sometida a un bloqueo económico genocida (cuyo saldo de muertes por efectos colaterales aún es indeterminado), y con casi la totalidad de su infraestructura y centros gubernamentales destruidos.

Desde hace meses, el alto mando israelí y sus servicios de inteligencia, actualizan constantemente los "fundamentos" de operaciones planificadas contra Gaza, los búnkeres de Hezbolá en Líbano y las usinas nucleares de Teherán.

Estos objetivos (casi explícitos) marcan la agenda del alto mando militar judío que en mayo pasado realizó ejercicios militares en gran escala con simulación de una guerra regional y de una Intifada.

En octubre pasado, Israel y EEUU realizaron maniobras militares conjuntas en alta escala de sus fuerzas aéreas, en las que simularon la neutralización de ataques con misiles (provenientes de Irán, Libano y Gaza, y posiblemente Siria) al Estado judío y su detección y neutralización en vuelo, mediante radares y escudos defensivos

Mientras tanto, y en varios frentes simultáneos abiertos, se producen crecientes operaciones cruzadas de acción psicológica intimidatorias entre Tel Aviv, Teherán y Damasco, y reuniones constantes de alto nivel en Washington y Tel Aviv.

Lo que hace presagiar, según analistas árabes, judíos y estadounidenses un desenlace militar activado por la plana mayor israelí que busca -según su propia definición- desactivar la capacidad nuclear de Irán antes de que consiga la bomba, impedir que Hezbolá siga incrementando sus arsenales militares en Líbano y que Hamás vuelva a solidificarse en Gaza.

En este escenario, todo indica que Gaza ya se proyecta como el detonante del desenlace.





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