1 jul. 2009

La Resistencia en Honduras desbordó las calles y plaza Morazán en Tegucigalpa


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Pese al bloqueo por parte del Ejército, el pueblo hondureño recorrió las calles de Tegucigalpa que se desabordaron de hombres y mujeres, que defienden la democracia y exigen el retorno al poder de su único y reconocido presidente legítimo Manuel Zelaya

La movilización de hondureños y hondureñas contra el golpe de Estado que partió esta mañana de las inmediaciones de la Casa de Gobierno, desbordó la plaza Morazán de Parque Central, en Tegucigalpa, donde este martes se concentró una pequeña cifra de simpatizantes de los golpistas.

La manifestación en donde participan las principales agrupaciones sociales de Honduras, recorrió tres kilómetros y pasó por la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en esa capital, ubicada en el Bulervar Juan Pablo II, según reportó el enviado especial de la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN), Freddy Fernández.

La marcha partió con la presencia de aproximadamente 4 mil personas, pero en el transcurso del día se fue sumando gran cantidad de gente que venía por las avenidas desde otros sectores de la ciudad y del país, a pesar de que las carreteras siguen bloqueadas por el Ejército y por los mismos manifestantes.

Los movimientos populares exigen desde el pasado domingo, la restitución del Gobierno encabezado por el presidente legítimo Manuel Zelaya y aseguran que avanzarán en el llamado a una Asamblea Constituyente para reorganizar los diferentes poderes e instituciones del país que tras el golpe de Estado han quedado devastadas.

Con respecto al plazo de 72 horas otorgado por la OEA para que el presidente Zelaya retorne al país, expresaron que si bien consideran la medida como razonable, no es necesario que se cumpla el plazo de manera exacta ya que el Gobierno de facto debe abandonar el poder antes del sábado para que el presidente constitucional retorne a su puesto.

En tanto, los medios de comunicación están trasmitiendo noticias acerca de la retirada de la gente de la Capital y de la segunda ciudad más importante del país, San Pedro Sula, y se cree que puede ser una campaña orquestada con el fin de desconcentrar la multitud de las principales urbes de la nación para distribuir las protestas y disminuir su impacto.

Los niveles de represión continúan elevados, especialmente en la ciudad de San Pedro Sula donde el alcalde fue destituido por el mismo régimen golpista.

Muchas personas que son familiares de la oficialidad joven de las Fuerzas Armadas hondureñas trasmitieron a los movimientos populares el descontento de ese sector con respecto a la actitud tomada por los militares golpistas, aunque hasta ahora no se ha confirmado el rumor de una intentona de levantamiento contra los cabecillas del golpe.

Hasta el momento, el presidente de facto, Roberto Micheletti, no ha podido nombrar a todos los miembros de su gabinete, ya que que muchos de sus allegados rechazaron la oferta, lo que demuestra que dentro de la misma esfera política hondureña las acciones golpistas poseen poca aceptación.

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