22 may. 2009

La Revolución Bolivariana es una aplanadora


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El Gobierno Revolucionarios del presidente venezolano, Hugo Chávez, y el Grupo Santander firmaron hoy en Caracas una "carta de intención" para iniciar el proceso estatización del Banco de Venezuela, filial de la entidad bancaria española. Según este "principio de acuerdo", la transacción quedaría fijada en 1.050 millones de dólares (750 millones de euros). Chávez acaba de nacionalizar 85 empresas privadas que explotaban los servicios petroleros, intervino una multinacional norteamericana (Cargill) y ahora obtiene el Banco de Venezuela. Pero avanza sobre el Hierro, y los pisos de Cerámica.


El documento fue suscrito por el ministro venezolano de Finanzas, Alí Rodríguez, y el presidente del Banco de Venezuela, Michel Goguikian, en la sede de la Vicepresidencia, en el centro de Caracas.

"Las partes esperan que la firma del contrato de compraventa definitivo y el cierre de la operación tenga lugar a principios de julio de 2009", explica Santander en un comunicado remitido hoy a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Expertos del sector valoraron el Banco de Venezuela entre 1.600 y 1.800 millones de dólares al anunciarse su nacionalización a mediados del 2008, cuando los precios petroleros tocaban máximos históricos.

Proceso de acercamiento

Chávez anunció el pasado 13 de mayo que el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, negociaba con representantes del Santander la concreción de la compra del banco, y que el día 22 de este mes se firmaría un documento que abriría definitivamente ese proceso.

Al respecto, Rodríguez dijo el mismo 13 de mayo que hoy se suscribiría una "carta de intención" en la que se definirán los pasos de "un proceso" que culminará en una fecha que, dijo entonces el ministro, no se ha determinado.

En su dominical programa de radio y televisión transmitido el 10 de mayo, Chávez también habló de la "pronta" nacionalización del banco, y dijo tener "todos los estudios y cálculos" sobre "cuánto vale". "Así que en eso seremos sumamente rigurosos, como lo hemos sido en todos los casos", añadió el mandatario en su programa dominical, sin precisar una cifra.

La nacionalización del Banco de Venezuela, el tercero más grande del país, fue anunciada por Chávez el 31 de julio de 2008, y desde entonces el hermetismo ha signado las negociaciones.

A finales de 2008 se especuló insistentemente en los medios locales sobre la presunta suspensión de la compra del banco, lo que fue desmentido reiteradamente por el ministro Rodríguez. Según las fuentes periodísticas, la traba de las negociaciones estaría en el precio exigido por Santander, de 1.200 millones de dólares, mientras que el Gobierno ofrecería 800 millones de dólares.

Chávez ha dicho que el Banco de Venezuela pasará a "ser de propiedad social" una vez nacionalizado, mientras que el ministro Rodríguez no ha descartado que esa entidad sea fusionada con otra institución para optimizar los servicios financieros públicos.

El Grupo Santander se hizo con el control del Banco de Venezuela en diciembre de 1996, cuando adquirió en una subasta el 80 por ciento de las acciones por 301,1 millones de dólares. Posteriormente, compró un 13% accionarial, mientras que el restante se distribuyó entre personas privadas.

Los planes de Chávez

Chávez, que afirma liderar una revolución socialista, ha nacionalizado desde el 2007 grandes firmas controladas por grupos extranjeros y este año ha continuado con con las expropiaciones pese a la abrupta caída de los precios del crudo, afectados por la crisis económica global.

El militar retirado ha asegurado que la entidad pasará a ser de "propiedad social" para consolidar al sistema financiero público venezolano y la economíá del país petrolero.

LA REVOLUCION VENEZOLANA AVANZA VERTIGINOSAMENTE

Cinco empresas de producción de hierro y una de pisos de cerámica se sumaron este jueves por la noche a la lista de compañías que pasarán a manos del Estado venezolano.

En cadena de radio y televisión, desde la región de Guayana -en el sur del país, zona rica en hierro y aluminio y asiento de las llamadas empresas básicas- el presidente Hugo Chávez ordenó la nacionalización del sector briquetero.

Chávez mencionó las empresas Matesi, Comsigua, Orinoco Irons, Venezolana de Prerreducidos Caroní, Tubos Tavsa y Cerámicas Carabobo. Esta última no tiene que ver con la producción de briquetas de hierro, pero está sumida en un conflicto laboral de larga data.

En algunas de ellas hay participación de capital estadounidense, argentino y japonés.

El mandatario indicó que éstas, y las otras compañías que ya están bajo control estatal, pasarán eventualmente a conformar un "complejo industrial socialista", que según indica, será modelo incluso para otros países de Latinoamérica.

Horas antes, había encabezado un acto en el estado Monagas, en el oriente del país, en el que añadió más empresas de servicios petroleros a la lista de nacionalizaciones de este sector, que arrancó hace dos semanas.

Ahí tomó control de la planta de Inyección de Gas de Alta Presión II (PIGAP II), hasta ahora propiedad de la transnacional Willpro.

Chávez aseguró que el Estado se ahorrará al menos US$500 millones al administrar directamente la planta y que el uso del excedente será determinado directamente por el pueblo.

Sueldos y control obrero

En Guayana Chávez anunció aumentos de sueldo para los obreros de las industrias básicas, con los cuales dijo haber cometido el error de no haberlos incorporado al proceso revolucionario antes.

La zona ha sido testigo de tensiones entre los trabajadores de las industrias y el gobierno, después de que éste nacionalizara la Siderúrgica del Orinoco. Representantes sindicales se quejan, entre otros, de que sus sugerencias para la mejor administración de la industria no han sido escuchadas.

Chávez también dijo que en un futuro podría implementarse un modelo por el cual los trabajadores eligieran a los directivos de las empresas. "Todo esto tiene que ser asumido con responsabilidad, sentido de integración del gobierno, los trabajadores, sentido de pertenencia, sentido estratégico", indicó.

"Pienso que el presidente está continuando con su política de estatizar todas las empresas privadas de este país, con o sin razón", le dijo a BBC Mundo el ex presidente de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) y vicerrector del núcleo Guayana de la Universidad Católica, Alfredo Rivas Lairet.

El académico indicó que "más allá de cualquier ideología que uno pueda tener", las nacionalizaciones anunciadas la noche de este jueves "son el golpe final que se le da a la economía en Guayana".

Según Lairet, en empresas estatizadas previamente en la región, como Sidor, "la producción se ha venido abajo, y no es precisamente por una contracción del mercado, porque la recesión mundial con respecto a las siderúrgicas es posterior a la nacionalización".

Para el mandatario venezolano se trata de un asunto estratégico. "No hay nada que discutir. Hace tiempo que andamos en esto y hemos debido hacerlo (antes)", señaló.

Los anuncios fueron recibidos con aplausos y vivas de un grupo de trabajadores que asistía a unos "Talleres de transformación socialista" de las empresas básicas, con la participación de los ministros de Industrias Básicas y del Trabajo.

"Así, así, así es que se gobierna", gritaron a coro.

Áreas clave

El llamado "plan socialista de la nación" aprobado en el año 2007 contempla la nacionalización de todos los sectores estratégicos de la economía nacional, de cara a un proyecto de desarrollo.

El plan ha recibido un envión este año, con la estatización de las empresas prestadoras de servicios petroleros.

En total suman 76 las compañías del ramo (que suministran transporte de personal y materiales, muelles y puertos e inyección de agua y gas, entre otros servicios) que han sido nacionalizadas, desde que Chávez promulgó una ley aprobada por la Asamblea Nacional que le reserva al Estado el manejo total o parcial de estas compañías.

El 8 de mayo el jefe del Estado participó en un evento similar, en el occidental estado Zulia, con lo que se dio inicio a un nuevo ciclo de expropiaciones en áreas que el gobierno considera clave para el desarrollo del país, con arreglo al llamado "plan socialista de la nación".

La ley contempla indemnizaciones en dinero o bonos para las compañías expropiadas, así como la transferencia de los empleados y obreros a la nómina estatal.

"Nuestros trabajadores saben (...) que ellos pasan a formar parte de la industria petrolera y nosotros estamos en la posición de absorberlos y dignificarlos", señaló el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez.

Dirigentes petroleros en Zulia han venido denunciando que no todos los trabajadores relacionados con las compañías expropiadas tendrían garantizados sus empleos después de las nacionalizaciones.

Algunos analistas también han comentado que las expropiaciones cumplirían con el doble propósito de estatizar sectores básicos de la economía y de resolver la situación de deuda -estimada en más de US$10.000 millones- en que se encontraría el país con las proveedoras de servicios por causa de un desbalance en las cuentas derivado de la caída del petróleo.

Se espera que otras 25 compañías pasen a control estatal en los próximos días, de acuerdo con anuncios recientes del mandatario.


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