31 jul 2009

Los trapos al sol: Senadores (halcones) acusan a Obama de "proteger" a Zelaya



loultimoenpolitica.blogspot.com

Revelando por primera vez en forma pública la guerra interna desatada entre conservadores y demócratas tras el golpe de Estado en Honduras, diecisiete senadores republicanos plantearon en una carta a Hillary Clinton, la necesidad de reconsiderar la posición "unilateral" de la administración Obama con respecto a Honduras. El flamante "frente parlamentario" de los halcones sostiene que las decisiones oficiales favorecen a Zelaya y a las "dictaduras" regionales encabezadas por Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Informe


El conflicto encubierto entre "halcones" y "demócratas" USA que se desató tras el golpe de Estado hondureño contra Zelaya, finalmente detonó y cobró forma pública con la decisión de diecisiete senadores republicanos ("ultra conservadores") de cuestionar y mostrar una firme oposición a la política de Obama para la resolución del conflicto hondureño.

Los legisladores, encabezados por el líder conservador en la Cámara Alta, Mitch McConnell, expresaron en una carta remitida a Hillary Clinton la necesidad de reconsiderar la posición "unilateral" de la Administración Obama con respecto a Honduras.

En la misiva -difundida por la prensa estadounidense- señalan que Zelaya no merece el apoyo de EEUU por sus "flagrantes violaciones a la constitución hondureña" antes de ser derrocado militarmente, el 28 de junio, por presunto desacato al Tribunal Supremo de su país.

El frente de senadores republicanos, destaca como un "riesgo" la política de acercamiento que la administración Obama desarrolla con "gobernantes autoritarios" al sur del río Grande, entre los que señalan al presidente venezolano Hugo Chávez, y los gobiernos de Cuba y Nicaragua.

De acuerdo con The Washington Post, para los halcones conservadores, sostenes del gobierno golpista de Micheletti, "Obama y el Departamento de Estado de EEUU se unieron a Chávez y sus aliados para exigir que Zelaya sea restituido en el poder".

Un integrante cada vez más destacado del nuevo frente parlamentario ultra halcón, el senador republicano, Jim DeMint de Carolina del Sur, afirma que los líderes del golpe de Estado "actuaron legal y apropiadamente" y que el “abierto desafío de Zelaya a las normas democráticas ha enviado a Honduras por un camino hacia la violencia, inestabilidad y tiranía”.

DeMint define a Zelaya como un "dictador estilo Chávez" y un “líder ilegítimo”, y tras la ejecución del golpe le exigió a Obama "apartarse de déspotas”, y que la Casa Blanca confiera todo el apoyo a la gente de cualquier país que "estén luchando por los mismos valores que compartimos y defendemos en EEUU”.

DeMint, asociado (por varios medios estadounidenses) con el grupo religioso conservador conocido como “La Familia” (organización internacional política cristiana), apoyó públicamente la dictadura militar en Honduras en la década de los 80, cuando el entonces embajador estadounidense, John Negroponte, convirtió a Honduras en una base para las operaciones paramilitares contra el sandinismo y los movimientos revolucionarios.

Según la CNN, el frente parlamentario ultra halcón planea tácticas dilatorias contra proyectos agendados por la administración Obama, como modo de presión para torcer su política "dialoguista" orientada a restituir a Zelaya en el gobierno.

La crisis de Honduras complica la gestión de Barack Obama en el Congreso de EEUU, donde los republicanos intentan bloquear su agenda legislativa pendiente de ratificación parlamentaria, entre los que se incluye el nombramiento de funcionarios y altos cargos.

Estas medidas dilatorias ya fueron ensayadas por el grupo republicano, por ejemplo, durante el proceso de confirmación del diplomático Thomas Shannon (considerado como articulador del "diálogo" con Chávez) como embajador de EEUU en Brasil, o de Arturo Valenzuela (que consideran en la misma línea de Shanon), el profesor chileno nominado como responsable del Departamento de Estado para asuntos hemisféricos.

Esta semana, en un "gesto simbólico" contra el gobierno de facto de Tegucigalpa, el departamento de Estado ha revocado los visados diplomáticos de cuatro altos cargos del gobierno golpista, lo que desató nuevamente la ira de los halcones parlamentarios.

Según Connie Mack, diputado republicano por Florida, la táctica de cancelar visados "parece un intento de intimidar y de manipular el resultado" de la actual crisis en Honduras.

El senador DeMint, que cobra un perfil mediático cada vez más destacado en la oposición a la administración Obama, señaló que esta presión contra el gobierno golpista de Micheletti juega a favor de los gobiernos "rebeldes" de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Operaciones cruzadas

En la guerra desatada entre Obama y el Departamento de Estado, por un lado, y los halcones republicanos y el Pentágono, por otro, ambos "frentes" no ahorran munición en sus operaciones mediáticas de acción psicológica.

El fin de semana pasado, desde las usinas del Departamento de Estado salió un "comunicado" que anunciaba que el ejército hondureño respaldaba las "negociaciones de unidad" con el retorno de Zelaya al gobierno, las que inmediatamente fueron desmentidas por el jefe del estado mayor golpista, general Romeo Vásquez.

Las usinas conservadoras, entre ellas The Wall Street Journal, señalaron que desde el Departamento de Estado salían versiones orientadas a "fracturar" a las fuerzas armadas y al gobierno de facto de Micheletti.

Según una fuente citada por el diario Clarín, los representantes del Partido Republicano que viajaron a Tegucigalpa liderados por el diputado Connie Mack de la Florida para apoyar a Micheletti, se reunieron el domingo pasado en la embajada de EEUU en Tegucigalpa con miembros prominentes del establishment conservador hondureño.

"Mack informó luego que los presentes están convencidos que Micheletti aceptaría abandonar la presidencia, pero no que Zelaya regrese para instalarse en ella. Entonces una posibilidad es que Micheletti se retira, Zelaya regresa. Gobierna por una semana o dos. Y nombra un presidente interino hasta las elecciones que podrían tener lugar en octubre", dijo la fuente citada por Clarín.

El jueves, The New York Times, que apoya editorialmente a Obama, destacó que Micheletti tomó una posición diferenciada del resto de su gobierno y que aceptaría a Zelaya reinstalado en el gobierno para cumplir el período faltante.

El jueves, el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, confirmó que se reunió con el presidente depuesto Manuel Zelaya durante tres horas en las afueras de Managua.

"Hemos tenido oportunidad de hablar del panorama político y la forma en que está trabajando la comunidad internacional para restaurar la democracia en Honduras", dijo Llorens tras el encuentro pero no dio ningún detalle sobre el mismo.

De acuerdo con la versión del Times Roberto Micheletti "ha expresado su apoyo al compromiso propuesto por el presidente costarricense Oscar Arias que permitiría al presidente derrocado retornar al poder".

Según la enviada especial del New York Times a Tegucigalpa, Ginger Thompson, Micheletti llamó a Arias el miércoles para transmitirle su apoyo al plan de negociación advirtiéndole, sin embargo, que su posición no es compartida por otros actores del golpe.

En la misma versión, el presidente de facto le solicitó, por su parte, a Arias que envíe a Tegucigalpa un representante internacional (se barajó el nombre de Enrique Iglesias, el ex presidente del BID) o una comisión de notables para ayudarlo a lograr la conciliación nacional.

Un diplomático latinoamericano de la OEA -citado por la corresponsal en Washington del diario Clarín- dijo que la posición de Micheletti comenzó a cambiar cuando la propuesta de Arias, que tenía inicialmente 7 puntos, pasó a tener 12 e incluyó un punto que dice expresamente que si Zelaya regresa al poder no podrá volver a intentar una reforma de la constitución.

En una nueva movida del Departamento de Estado contra los halcones de Washington, el jueves el embajador de EEUU en Tegucigalpa, Hugo Llorens, confirmó que se reunió con el presidente depuesto Manuel Zelaya durante tres horas en las afueras de Managua.

"Hemos tenido oportunidad de hablar del panorama político y la forma en que está trabajando la comunidad internacional para restaurar la democracia en Honduras", dijo Llorens tras el encuentro.

En la realidad -y como producto de las presiones de uno y otro lado- las negociaciones de Zelaya con los golpistas siguen paralizadas.

En lo que parece ser -según la BBC- un intento de ganar tiempo, el gobierno de facto de Honduras expresó que desea iniciar un diálogo dentro del país para resolver la crisis que fue generada tras el golpe de Estado que expulsó a Manuel Zelaya de la presidencia y del país.

Según la BBC, aparentemente cediendo a la presión de Estados Unidos, Micheletti afirmó este jueves que muchos hondureños podrían jugar un papel clave en la búsqueda de una solución a la crisis que vive el país.

Aún así -según la cadena-, el gobierno interino,, mantiene firme su oposición al regreso de Zelaya al poder, elemento que es parte de la propuesta de acuerdo que presentó el presidente Arias.

En términos de la realidad el conflicto parece no tener solución a la vista.

Los demócratas, con Obama y el Departamento de Estado, apuestan a una "salida negociada" con Zelaya presidiendo un "gobierno de unidad" hasta las elecciones, y los republicanos, con los halcones conservadores del Pentágono, quieren que Micheletti sea quien convoque a elecciones sin la presencia de Zelaya en el gobierno.

En consecuencia las operaciones de acción psicológica (vendidas como "información objetiva") continúan alimentando la chismografía de los medios de comunicación que toman posición por uno u otro lado de la guerra interna de republicanos y demócratas por el control del proceso hondureño.

Una guerra que ya asomó a la luz pública con la carta de los halcones parlamentarios al Departamento de Estado.

IAR Noticias


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