6 may. 2009

Bonos, Letras...el refugio ¿ideal?El sistema financiero acumula records en deuda pública


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Bancos y cajas mantienen en sus carteras 115.622 millones en letras, bonos y obligaciones del Tesoro Público, el mayor importe de la historia y un 47% más que hace sólo seis meses.




La deuda pública vuelve a sobresalir como uno de los principales activos refugio por excelencia en periodos de turbulencias. Los bancos y las cajas, tradicionalmente los mayores inversores de deuda pública, han abarrotado sus carteras con este tipo de títulos durante los últimos meses.

Las firmas tenían un saldo vivo en sus balances de 115.622 millones de euros, según datos del Tesoro Público a marzo de este año.

De este importe, 28.836 millones corresponden a letras o títulos de renta fija con un vencimiento máximo de 18 meses, y 85.786 millones a bonos (a un plazo límite de cinco años) y a obligaciones (a más de cinco años). “La acumulación de deuda y los beneficios latentes que tienen en las carteras por la caída de rentabilidad –se comporta de forma inversa al precio– han actuado como cobertura en este escenario de tipos bajos”, indican en un banco.

No obstante, esta estrategia defensiva de la banca no ha comenzado con el estallido de la crisis en verano de 2007, sino a partir de la quiebra de la firma estadounidense Lehman Brothers, en septiembre. De hecho, la mayor aversión al riesgo se manifestó a partir de entonces. En el periodo, los bancos han incrementado un 47% sus inversiones en deuda pública española, desde los 78.933 millones hasta los 115.662 millones actuales.

En total, mantienen el 32,04% del saldo vivo de deuda emitida por el Tesoro. “La deuda no consume recursos propios, se mete en cartera a vencimiento, por lo que no hay que valorarla a precios de mercado y así se evitan posibles pérdidas en un momento como el actual, y el banco se financia a tipos más bajos –el Banco Central Europeo, por ejemplo, da dinero al 1,25%–”, añaden en una entidad.

Un bono rinde anualmente más del 4%, cuando el BCE te da un préstamo al 1,25% a un periodo máximo de seis meses, por lo que sacan un margen de alrededor del 2,75%.





Respiro para el Estado
Este reducido apetito por el riesgo de la banca le viene muy bien al órgano de financiación del Gobierno, debido a los volúmenes que están colocando en el mercado para financiar el elevado déficit público. En el primer trimestre, el Tesoro se endeudó al mayor ritmo de la historia. Ha emitido deuda por importe de 60.052,28 millones de euros en los tres primeros meses del ejercicio, un 183,35% más que el mismo periodo de un año antes y un 198,72% por encima de la media desde 1988.

Y todo apunta a que esta tendencia continuará en el medio plazo. La Comisión Europea prevé que el déficit de España alcance el 8,6% este año, más del doble que el año pasado. Por otro lado, sus perspectivas sobre el PIBtampoco son muy halagüeñas, puesto que pronostica una caída de la economía española de un 3,2% y una crisis larga.

Ante esta situación, el Tesoro, que anunció recientemente que en el segundo trimestre realizará siete emisiones de bonos y obligaciones de entre 3 años y 20 años, ya ha añadido otra subasta extraordinaria para hoy de dos obligaciones más. “La experiencia japonesa, con su crisis, se repite ahora. El Banco Central Japonés en su momento (años 90) bajó mucho los tipos. Con lo cual los bancos privados compraban deuda a, por ejemplo, un 1,5%, y se financiaban a corto plazo a un 0,10% ó 0,20%. Es decir, sacaban un margen atractivo”, añaden en un banco español.

Los bonos avalados
Algo parecido ocurre con la deuda con aval público que emiten los bancos. Al final la garantía es el Estado, por lo que el riesgo es equivalente al de la deuda pública. De ahí el fuerte apetito de la banca por la deuda garantizada que emiten las propias entidades financieras.

De los más de 28.400 millones que han emitido, en torno al 70% ha ido a parar a manos de las tesorerías de la banca. De la misma manera que con la deuda pública, les permite sacar tajada con el entorno actual de tipos, no les consume recursos propios y se puede utilizar como garantía en el BCE.

Está previsto que en la reunión de hoy, la institución alargue los plazos a los que da dinero en las subastas, por lo que esta estrategia todavía será más atractiva para la banca.

Los fondos se protegen
Los fondos de inversión españoles han incrementado sus inversiones en deuda pública española. Desde la quiebra de Lehman el 15 de septiembre, han aumentado el saldo vivo en cartera un 60%, desde los 7.565 millones a los 12.106 millones de euros de marzo. Por otro lado, las propias administraciones públicas tienen invertido 33.943 millones de euros, un 56% más que hace un año.

La crisis dispara el apetito de los inversores por los bonos de calidad
El apetito que existe en la actualidad por la deuda pública no es exclusivo de las entidades financieras. La recesión económica ha agudizado la aversión al riesgo y ha llevado a los ahorradores a aumentar el peso de estos activos en sus carteras. En este perfil encajan los fondos monetarios, en los que entraron en el primer trimestre del año 69.000 millones de euros sólo en Europa.

Y la deuda pública en sus plazos más cortos, una de las opciones preferidas de los pequeños inversores. En un momento en el que los gobiernos están emitiendo cantidades históricas de deuda para financiar los diversos planes de estímulo económico, las subastas de letras del Tesoro han registrado en España una demanda récord. En abril, por ejemplo, se adjudicaron casi 1.600 millones de euros en letras, frente a un volumen solicitado de 4.140 millones de euros.

Deuda corporativa
Pero el aumento de la demanda de bonos públicos, que ha presionado a la baja su rentabilidad (que evoluciona de manera inversa a su precio), ha favorecido indirectamente a la deuda corporativa de alta calidad. Estos activos ofrecen actualmente una rentabilidad media aproximada del 4%, frente al 1% al que rinden las letras del Tesoro.

Esta receptividad del inversor ha acelerado, además, la emisión de deuda por parte de las compañías, en un entorno de mayores dificultades para obtener financiación. En el primer trimestre, las emisiones de deuda privada con grado de inversión alcanzaron, según Dealogic, los 367.600 millones de dólares, nivel récord.

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