4 jul 2009

Los golpistas expulsan a la OEA: ¿Una trampa para Obama? ¿O una trampa con Obama?


loultimoenpolitica.blogspot.com

Para algunos analistas europeos y estadounidenses no hay ninguna duda: Los republicanos y los halcones militaristas de EEUU están detrás del golpe bananero en Honduras. Sólo esa realidad puede determinar la actitud del gobierno golpista de Micheletti que, prácticamente este viernes, expulsó a la OEA y se retiró de esa organización. ¿Una trampa para Obama? ¿O una trampa con Obama?

Informe Especial


Claramente el golpe se desarrolló en tres tiempos:

En la fase A, las fuerzas armadas hondureñas (un apéndice del Comando Sur de EEUU), el viernes 26 de junio, lo sacaron de la cama al presidente Zelaya y lo depositaron cómodamente en Costa Rica. Luego, sin disparar un solo tiro, el ejército se convirtió en sostén callejero del gobierno de facto encabezado por Micheletti.

Barack Obama , la Unión Europea y el "izquierdismo" presidencial latinoamericano iniciaron una poderosa ofensiva de presión internacional que hizo pensar que a los golpistas sólo le quedaban horas. Zelaya, un terrateniente con mostachos exuberantes, fue paseado como el "gran vencedor" de la mano de Chávez y los gerentes políticos del ALBA, mientras se anunciaba un triunfal "regreso a casa".

Pero algo pasó camino del foro.

En la fase B, los días posteriores al golpe, el gobierno de facto de Micheletti no solamente desoyó todas las "advertencias" sino que subió la apuesta anunciando que si Zelaya pisaba territorio hondureño sería detenido y encarcelado.

Lo que, al principio, parecía un tour "democrático" para sofocar el golpe (el regreso triunfal de Zelaya con la OEA) se fue desinflando con el correr de los días, y Barack Obama, el gerente imperial en Washington, pasó de sostener una posición de decidida "condena" al golpe a una actitud esquiva y fluctuante.

Con un detalle sugestivo: Washington en ningún momento suspendió la ayuda económica, no retiró su embajador ni tampoco ordenó un bloqueo contra el gobierno golpista.

Chávez y su aliados del ALBA olieron que "algo raro" estaba pasando y notaron que se habían quedado "solos" en los planteos de restituir sin más trámite a su aliado Zelaya. Obama y la UE, fueron cambiando de la condena y de la "orden" para restituir a Zelaya a apoyar una "salida consensuada" que restituya la legalidad sin vencedores ni vencido.

La fase C, comenzó este viernes cuando el gobierno de Micheletti prácticamente expulsó a la OEA y anunció su retiro de esa organización. El gobierno de facto y la Corte Suprema de Justicia de Honduras rechazaron el ultimátum de la Organización de Estados Americanos sobre el restablecimiento en el poder del depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, y anunciaron el retiro inmediato del país centroamericano de esa organización.

"Por este medio, comunico a usted que (Honduras) denuncia la carta de la OEA de conformidad con lo previsto en el artículo 143, con eficacia inmediata", afirmó la vicecanciller hondureña Marta Lorena Alvarado, durante una intervención por la televisión en la noche del viernes, en compañía del presidente de Panamá, Ricardo Martinelli.

Este capítulo -coinciden analistas de cadenas europeas y estadounidense- indica una clara señal de la presencia activa del poder republicano y conservador en el sostenimiento de los golpistas.

The Washington Post destacó las vinculaciones de Micheletti y del staff civil del gobierno golpista con las usinas del poder republicano y conservador en Washington, y señaló la lealtad que profesan al Pentágono la camarilla de jefes militares hondureños que sostienen la asonada en las calles.


¿Con Obama, o sin Obama?

Ahora el punto, como sostienen veladamente algunos analistas de la BBC y la CNN, está en saber cual es el papel que juega (y jugó) Obama en el proceso golpista. En otras palabras, si el golpe se hizo con Obama, o con desconocimiento de Obama.

Una primera lectura -surgida de las usinas conservadoras- indica que el golpe fue ejecutado sin el consentimiento de la administración demócrata en el gobierno, que trató luego de hacer un aprovechamiento político de la situación apoyando la restitución de Zelaya.

Posteriormente, en una segunda fase, el golpe habría desatado una sorda guerra entre republicanos y demócratas que todavía no trascendió para preservar la investidura de Obama.

La actitud de apoyo tácito y sobreentendido al golpe por parte del poder republicano, condicionó las decisiones de Obama que luego viró -junto con la Unión Europea- hacia la búsqueda de una "salida consensuada" entre los sectores en pugna.

En suma, en un primer tramo el golpe se hizo con Obama, y en un segundo tramo, el actual presidente imperial viró y se sumó al golpe para no desatar una crisis institucional dentro de EEUU.

Los gobiernos latinoamericanos -principalmente los que se incluyen en el ALBA chavista- presionaron a la OEA a lanzar un ultimátum y a presentarse -por medio de su secretario general, el chileno Insulza- en Honduras para hacer efectiva la orden de restituir a Zelaya en el poder.

El gobierno golpista, le hizo pasar un ostensible papelón al "Ministerio de las Colonias" de Washington, desconociendo la orden y retirándose del organismo.

Ahora, como afirman los expertos, la cuestión de Honduras queda por definirse dentro de la propia dinámica interna del Imperio norteamericano, dividido entre un apoyo incondicional a los golpistas sin Zelaya (los republicanos y conservadores) y una posición de "salida consensuada" para restaurar a Zelaya a fin de que termine su mandato (los demócratas y liberales).

Para los que leen "entrecomillas", el golpe bananero centroamericano no fue nada más que una resolución (en un primer capítulo) de la interna estadounidense marcada por una guerra por el poder entre demócratas y republicanos.


El crisol del golpe hondureño

Claramente, el proceso hondureño volvió poner en el tapete la guerra electoral comenzada durante la pasada campaña presidencial en EEUU.

Los que compitieron por la Casa Blanca, Obama, por los demócratas, y McCain, por los republicanos, expresaban dos líneas excluyentes de política exterior norteamericana.

McCain, en el discurso, se presentaba como una clara continuidad de la política militarista de Bush, mientras que Obama, también en el discurso, se presentaba como una expresión de "apertura negociadora" en la política exterior del Imperio.

Ganó Obama, y los republicanos -fuera del discurso público- nunca lo aceptaron ni apoyaron como presidente, mientras que los líderes ultraconservadores y los halcones del Pentágono siempre lo tuvieron en la mira y denunciaron su "debilidad" frente a la izquierda latinoamericana de Chávez.

Este el punto clave, la matriz generadora del golpe en Honduras.

Claramente, Obama no es el presidente del complejo militar industrial y de las corporaciones armamentistas sino el presidente de Wall Street y de la reserva Federal.

Obama, no se rodea del lobby militar del Pentágono sino del lobby bancario hoy conducido por el secretario del Tesoro, Timothy Geithner.

El lobby judío financiero que rodea y controla a Obama no está para hacer la guerra, sino para hacer negocios.

Mientras los halcones del lobby sionista conservador ponen el acento en la preservación del Estado Nacional imperial, los liberales del lobby sionista financiero ponen el acento en la preservación y expansión de los negocios trasnacionales. En eso se fundan sus intentos "aperturistas" con Irán y el Medio Oriente.

Obama para los halcones, como señalaban en campaña los republicanos, es un "débil sin experiencia" en materia de seguridad nacional y de política militar exterior (el corazón del Imperio).

Así como los halcones sionistas afirman en la intimidad que el lobby bancario de Obama entregaría la seguridad nacional de EEUU por una "porción de mercado", el lobby bancario de Obama afirma que Cheney y los republicanos conservadores sólo saben "hacer negocios a los cañonazos".

Estos "detalles" funcionales de la guerra interna por el poder, terminó marcando la dinámica y el desarrollo del golpe bananero ejecutado por el Pentágono a través de sus generales subordinados en Honduras.

El que crea que el desenlace del golpe hondureño se resuelve en Honduras y en América Latina, está equivocado.

El golpe hondureño nació y se cocina a fuego lento en Washington.

IAR Noticias

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