16 jun. 2009

Gobierno español analiza elevar impuestos


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El Gobierno sopesa elevar el principal impuesto directo, el IRPF. En concreto, según fuentes consultadas por elEconomista, los planes pasan por subir el tipo fijo que grava las rentas de capital, actualmente establecido en el 18%. No obstante, la vicepresidenta Elena Salgado afirmó el Ejecutivo "no está manejando" ninguna subida de impuestos.

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, lo dejó entrever ayer: "No es posible una nueva subida de impuestos en 2009 aunque la experiencia demuestra que no se puede descartar nada". Y el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, también se refirió ayer al asunto: no sería "una buena idea" subir el IVA, porque la demanda está "anómalamente baja", pero en materia impositiva todo está abierto.

Elevar el principal impuesto directo

La concreción se verá en los próximos Presupuestos Generales del Estado para 2010, que el Ministerio de Economía empezará a elaborar en breve a partir del nuevo cuadro macroeconómico presentado el pasado viernes. Puesto que ya se han subido dos impuestos especiales, sobre los carburantes no profesionales y el tabaco, y el IVA parece descartado, "las opciones" de las que habla Ocaña apuntan en una dirección: el IRPF.

La idea, según ha podido saberse, es elevar el principal impuesto directo de forma que no parezca una subida en toda regla. Así, no se tocaría el tipo marginal del 43%, establecido en la reforma realizada en 2006, y se actuaría sobre aspectos concretos del impuesto sobre la renta.

Una primera modificación afectaría al tipo fijo que grava las rentas de capital, actualmente establecido en el 18%. Este tipo se aplica sobre los rendimientos del capital que no se derivan de actividades económicas del contribuyente, es decir, intereses, dividendos, primas, participación en beneficios o rendimientos de activos, cualquier utilidad derivada de la condición de socio, accionista, asociado o partícipe, principalmente. Se consideran rentas de capital también la cesión de capitales a terceros y las operaciones de capitalización y contratos de seguro de vida o invalidez.

Elevar este tipo impositivo, conocido en general como el "del ahorro" tendría repercusiones positivas para las arcas de Hacienda. Pero, sobre todo, políticas.

El Gobierno no tocaría el tipo máximo del 43%, que bajó en dos puntos porcentuales hace tan sólo tres años cuando la vicepresidencia económica estaba en manos de Pedro Solbes. Con una rebaja tan cercana en el tiempo sería tanto como reconocer una equivocación, por mucha crisis que se esté atravesando.

Además, gravar el capital suena bien para vender a la opinión pública una subida fiscal. Acogida que sería completamente desfavorable si se refiriera al Impuesto sobre la Renta, en general por su implicación en las rentas de trabajo.

Rentas irregulares

Pero es que las rentas del trabajo también se van a tocar. Al menos, algunas de ellas. En concreto, el Gobierno ha puesto en el punto de mira a los rendimientos irregulares, los obtenidos en un plazo superior a dos años y que no son recurrentes o periódicos. Actualmente, estos rendimientos tienen una reducción del 40 por ciento. Aquí es donde Hacienda está pensando en hacer cambios.

Un rendimiento irregular son, por ejemplo, los bonus con los que muchas empresas incentivan -productividad, consecución de objetivos, incentivos a la producción, etcétera- a sus empleados y que abundan entre los directivos.

Ya en 2006, desaparecieron las reducciones del 40% para las prestaciones en forma de capital procedentes de los planes de pensiones o de las mutualidades de previsión social y las del 40 y el 75% de las prestaciones en forma de capital de los seguros colectivos.

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