25 abr. 2009

Chrysler empujado a la quiebra


loultimoenpolitica.blogspot.com

Quedan pocos granos en el reloj de arena que mide el tiempo de Chrysler. El Tesoro de Estados Unidos ha orientado a la compañía a acogerse al capítulo 11 de la ley de bancarrota la semana que viene.

Los sindicatos han alcanzado un principio de acuerdo con el departamento que dirige Timothy Geithner al aceptar condiciones que pueden alterar definitivamente el tradicional sistema de planes de pensiones y beneficios en EEUU. El consejero delegado de Fiat, Sergio Marchionne, está desde hace días en Washington negociando una compra parcial de la empresa --y poniendo sobre la mesa una posible adquisición de Opel, corazón de las operaciones europeas de General Motors--. Detroit se asoma al fin de una era y la industria se dirige casi inevitablemente hacia la consolidación.
Chrysler tiene de plazo hasta el jueves para presentar su plan de viabilidad, y aunque cabe la posibilidad de que la intensificada vía de la suspensión de pagos sea una estrategia del Gobierno parra presionar a los acreedores de la automovilística para aceptar sus condiciones, es una opción. Pero más probable parece que la Administración estadounidense esté tratando de impulsar una reestructuración ordenada bajo la protección de la ley de bancarrota, colaborando a financiar la salida y evitar así la liquidación de una empresa con 66.000 trabajadores y con 255.000 participantes en su plan de pensiones.

NUEVA PROPUESTA
Ayer mismo, los acreedores --unos 50 bancos y hedge funds entre los que han aparecido fisuras sobre cómo negociar con el Gobierno-- presentaron una nueva oferta al Tesoro, cuyos detalles no se conocían al cierre de esta edición. Hasta ahora habían propuesto retener unos 3.400 millones de euros en deuda y tomar una participación del 40% en la reestructurada Chrysler, pero el Tesoro plantea poco más de 1.100 millones y un 5%.
Se interpreta que los términos que se establezcan para Chrysler serán las líneas maestras que podría seguir también General Motors. El gigante automovilístico tiene de plazo hasta el 1 de junio para presentar su plan de reestructuración. El jueves anunció el cierre de sus 13 plantas estadounidenses de ensamblaje en verano y ayer mismo comunicó que, después de 83 años, abandona la producción de Pontiac.
Lo que las negociaciones en Detroit y Washington permiten augurar es un cambio en la industria automovilística mayor de lo anticipado por la Administración de Barack Obama, con repercusiones trascontinentales. En el caso de Chrysler, Fiat podría escoger qué marcas y plantas quiere retener. Y con la potencial compra de Opel, que de momento no ha topado con resistencia en Washington, Fiat se consolidaría como uno de los principales fabricantes a nivel mundial. "Tenemos que volver a fabricar coches y ganar dinero", dijo Marchione en una conferencia con analistas.

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