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8 abr 2009

Los Imperialismos de EEUU y la UE ya utilizan 8 billones de dólares (públicos) para salvarse a sí mismos

loultimoenpolitica.blogspot.com

Insensibles a los resultantes sociales de la crisis (más pobreza y desempleo a escala masiva que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad mundial), los líderes y gobernantes de las potencias imperiales USA-UE ya llevan utilizados US$ 8 billones para salvar al sistema financiero sionista que depredó y quebró a la economía mundial con la "burbuja financiera".

Informe especial

Según datos oficiales que publican este miércoles agencias internacionales, EEUU y la Unión Europea ya han "inyectado" a los mercados financieros US$ 8 billones (unos seis billones de euros) a partes iguales destinados al rescate de las entidades y bancos quebrados por la crisis financiera recesiva que azota a las potencias centrales y se expande por toda la periferia del planeta.

La Comisión de Supervisión del Congreso de EEUU, encargada de evaluar los progresos del plan de rescate financiero aprobado en octubre de 2008, consigna que el total de las "ayudas", préstamos y garantías proporcionadas hasta la fecha superan los US$ 4 billones (unos tres billones de euros).

De esa cifra, US$ 590.400 millones (446.679 millones de euros) corresponden a gastos o compromisos del Tesoro, mientras que la Reserva Federal ha expandido su balance en unos US$ 1,5 billones (1,1 billones de euros) en préstamos y compras de títulos de agencias como Fannie Mae o Freddie Mac.

La Comisión Europea por su parte difundió un informe según el cual desde septiembre de 2008 concretó más de 50 medidas nacionales para estabilizar el sistema financiero por un valor total de US$ 4 billones (unos 3 billones de euros).

Las medidas -según el informe- se clasifican en mecanismos de garantías a entidades financieras ( US$ 2,3 billones), planes de recapitalización (US$300.000 millones) y medidas específicas de reestructuración (US$ 400.000 millones). La comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes, señaló que han cumplido con su objetivo de impedir la "desintegración" del sistema financiero.

A esta suma millonaria sideral (aproximadamente un 30% del PBI juntos de EEUU y la Unión Europea) habría que agregar otros US$ 3 billones que -según los especialistas de Wall Street- tendrán que desembolsar en el corto plazo para reforzar la compra de "activos tóxicos" (papeles financieros quebrados) cuya cifra final a precio de mercado podría superar los PBI juntos de EEUU y la Unión Europea.

Para tener una idea del potencial que encierra este macro negocio financiero con la crisis (el salvataje de bancos con dinero del Estado) hay que señalar que -según los expertos- solamente los boonos emitidos para asegurar los títulos en circulación suman US$ 25 billones.

Otros especialistas estiman que la restitución de los fondos faltantes para restituir la "normalidad" al sistema financiero privado imperial, y la suma a ser empleada para salvar de la quiebra a las empresas del sector industrial y comercial podrían superar los US$ 45 billones.

Para tener una idea de esta cifra, hay que puntualizar que todo el PBI mundial es de US$ 65 billones.

No obstante, y a pesar de que se trata de un desembolso sin precedentes en la historia moderna de fondos públicos para salvar al sistema capitalista privado de la quiebra, los "rescates" USA-UE no han tenido hasta ahora ningún resultado para solucionar la crisis financiera que, como efecto más inmediato, contrae el crédito, desacelera la economía y el consumo, e impacta en la economía real con quiebras generalizadas de empresas y despidos masivos de trabajadores.

Por otra parte, el costo de este monumental negocio capitalista con la "crisis capitalista" (que ya está siendo exportado desde EEUU y Europa a los países de la periferia de Asia, África y América Latina) es financiado con el dinero de los impuestos pagados por el conjunto de la sociedad.

Mediante los planes de "rescate financiero" emprendidos la Unión Europea y EEUU, los súper bancos y fondos de inversión nucleados en el sistema privado tanto de la Reserva Federal como de los bancos centrales europeos, reciclan una nueva "burbuja financiera", no ya con dinero especulativo proveniente del sector privado, sino con fondos públicos puestos compulsivamente al servicio de un nuevo ciclo de rentabilidad capitalista, y al margen de una ascendente crisis de la economía real que marcha por vía paralela.

Se trata, en suma, de una "socialización de las pérdidas" para subsidiar un "nuevo ciclo de ganancias privadas" con el Estado como herramienta de ejecución, mediante el cual los megaconsorcios más fuertes (los ganadores de la crisis) se degluten a los más débiles generando un nuevo proceso de reestructuración y concentración del sistema capitalista.

Pero este empleo de fondos públicos para salvar al capitalismo privado provenientes de los impuestos pagados por toda la sociedad, hasta ahora solo ha conseguido agravar la crisis paralela que desató en la economía real tanto de EEUU como de Europa, y que ya se expande como un virus por la periferia del mundo emergente o subdesarrollado.

Proyecciones de organismos oficiales y de entidades privadas, así como los diagnósticos de reputados especialistas coinciden en que la economía mundial ha ingresado en un proceso de recesión mundial que se va a agudizar durante los años 2009 y 2010, sobre todo en EEUU y en la Unión Europea (principalmente en los países del Este), expandiéndose por Asia, África y América Latina con un pronóstico que todavía no aparece claro.

Según The Wall Street Journal, en este escenario se espera que, así como sucedió con la banca y las instituciones quebradas por la crisis subprime, en los próximos meses más empresas ingresen en un proceso de bancarrota y anuncien nuevos despidos (sumados a los ya existentes), y los consumidores se ajusten aún más el cinturón, a medida que la ausencia de crédito afecta su capacidad de endeudamiento.

Y la crisis, como ya es histórico en el sistema capitalista, va a caer sobre los hombros de los sectores más vulnerables de la sociedad, tanto de los países centrales como de las naciones emergentes o subdesarrolladas que la van subsidiar a través de las cargas impositivas de sus salarios y de los productos que consumen.

Mientras los Estados imperiales USA-UE financian con dinero público el rescate de sus sistema de explotación capitalista privado, la crisis va impactar fundamentalmente en el eslabón más débil de la sociedad mundial: Los 1.400 millones de pobres, 963 millones de hambrientos y 190 millones de desempleados, en total 2.553 millones de personas (un 38% de la población humana), registrados en situación precaria antes del colapso financiero en las metrópolis imperialistas.

En los países centrales, y mientras sus Estados "salvan" al capitalismo privado, las grandes víctimas van ser los sectores más vulnerables de la sociedad, que pagan impuestos a través de sus salarios, y la masa de trabajadores despedidos que van a alimentar la base de la crisis social que ya se vislumbra en los países más pobres de la periferia europea.

Los datos oficiales determinan que, no obstante las billonarias sumas empleadas para salvar a los bancos privados de la quiebra, tanto EEUU como las potencias de la UE se encuentran en recesión.

De acuerdo a la OIT, en 2009 unas 50 millones de personas en todo el mundo podrían perder sus trabajos debido a la crisis económica.

El organismo dice en su informe sobre Tendencias Globales de Empleo para 2009 que los recortes laborales son inevitables y que el éxito o fracaso de los paquetes económicos determinarán qué tan grave serán los despidos.

La crisis ya dejó solamente en EEUU a 3.600.000 trabajadores en la calle, mientras la Organización Mundial del Trabajo predice que para fines de 2009 se habrán perdido 50 millones de empleos en el mundo a causa del colapso recesivo global.

La estadísticas en tanto, revelan brutales tasas de desempleo en los países centrales: 14,4% en España, 8,1 en Francia, 8,1 en Estados Unidos, 7,2 en Alemania (la primera economía del euro), 6,9 en Suecia, 6,7 en Italia, 6,1 en Gran Bretaña. La Unión Europea tiene 17,5 millones de desocupados, y se prevén 3,5 millones más para 2009. EEUU ya alcanza la cifra de 12 millones de empleados.

Pero este escenario con los resultantes sociales de la crisis, no parece influir en la voluntad de los líderes y gobernantes de las potencias imperiales USA-UE que -en vez de reactivar la producción y el empleo- ya llevan utilizados US$ 8 billones para salvar al sistema financiero sionista que depredó y quebró a la economía mundial con la "burbuja financiera".

Insensibles a los resultantes sociales de la crisis (más pobreza y desempleo a escala masiva que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad mundial), el sistema capitalista sionista que hegemoniza el control de la dupla imperial USA-UE solo está interesado en "salvarse a sí mismo" indiferente a los estallidos sociales que se avecinan. Fuente IAR


18 feb 2009

Los planes de rescate/como cenicero en una moto


loultimoenpolitica.blogspot.com


La quiebra industrial y financiera del Imperio capitalista con "casa central" en EEUU y las metrópolis europeas se hace cada vez más patética: Los paquetes de "rescate bancario" estatal con dinero de los impuestos (pagado por toda la población) no han servido de antídoto y han fracasado estrepitosamente como medida para enfrentar la crisis mundial, que ha devenido de financiera a recesiva a escala global.

El pesimismo y la "desconfianza" que reinan en el sistema financiero global como producto de la crisis recesiva y la falta de resultados de los rescates emprendidos por los gobiernos centrales de Europa y EEUU, epicentro del colapso económico que sacude al planeta desde 2008, volvió a derrumbar esta semana a los mercados mundiales de capitales. Casi todas las Bolsas del mundo se desplomaron arrastradas por bajas generalizadas en acciones de grupos financieros en un escenario poblado por informes pesimistas sobre nuevas quiebras empresariales y financieras y posibles nacionalizaciones bancarias. Las bolsas tuvieron una jornada negra: el índice líder de Nueva York cayó 3,8% pese al paquete de rescate promulgado ayer por el presidente Barack Obama, el de Londres retrocedió 2,4, Frankfurt 3,4, San Pablo 4,2, Moscú 9,4, Tokio 1,4 y Buenos Aires 4,5%. En la víspera una de las acciones más afectadas en Wall Street fue la de la tarjeta de crédito líder en EEUU, American Express, que llegó a perder casi 10%. Según la firma, los préstamos incobrables y los pagos vencidos (en un país sobre-endeudado, y con mucha gente que no puede pagar sus compromisos) empeoraron en enero. Junto con American Express, las fuertes pérdidas se concentraron el lunes en los bancos Citibank, JPMorgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Bank of America y Wells Fargo (en promedio, 9%) y otra vez en la automotriz General Motors: cayo 12,40%. Los especialistas coinciden en que en EEUU, con Obama en la Casa Blanca, en el segundo mes de 2009 ya se configuró el escenario "más temido": La combinación de la "crisis financiera" con la "crisis recesiva" (crisis estructural) está produciendo como resultante un proceso de quiebras empresariales generalizadas con despidos que se van tornando en cada vez más masivos, mientras se agrava la caída del consumo, aparecen los primeros signos claros de deflación y las empresas comienzan a negociar bajas del salario a cambio de no despedir personal. En general, la prensa norteamericana coincide en que el costo billonario del super-rescate (que pagará la población a través de los impuestos) potencia el proceso de crisis estructural con desocupación por el que atraviesa la economía estadounidense. La mayoría de los analistas proyectan un agravamiento de la presión fiscal (suba de impuestos) y un recorte de planes y beneficios sociales como el emergente más inmediato del mega-salvataje estatal a la banca imperial iniciada por Bush y continuada por Obama. Lo que incidirá en una mayor suba de precios y recorte del consumo (ya desatados), que se sumarán a los estragos de la crisis crediticia para potenciar el proceso inflacionario-recesivo en que se encuentra la economía de la primera potencia imperial del planeta.

Opina The Wall Street Journal que "si los mercados de crédito continúan paralizados, el impacto sobre las empresas y los consumidores podría ser amplio, reduciendo el acceso a los préstamos, lo que disminuiría el gasto y la inversión. Los economistas señalaron que la contracción del crédito podría producir más despidos y provocar una reducción importante de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal". Según The Wall Street Journal, en este escenario se espera que, así como sucedió con la banca y las instituciones quebradas por la crisis subprime, en los próximos meses más empresas ingresen en un proceso de bancarrota y anuncien nuevos despidos (sumados a los ya existentes), y los consumidores se ajusten aún más el cinturón, a medida que la ausencia de crédito afecta su capacidad de endeudamiento. En ese sentido, la fabricante de automóviles estadounidense, General Motors (GM), anunció ayer martes su intención de recortar 47.000 empleos en todo el mundo como parte de un plan de reestructuración para evitar la quiebra. La compañía automotriz dijo que 26,000 puestos de trabajo se eliminarán fuera de Estados Unidos. GM y Chrysler aprovecharon este martes la presentación de sus planes de reestructuración para pedirle al gobierno de Washington US$22.000 millones en préstamos adicionales. Las dos empresas cumplieron con el plazo del 17 de febrero para rendir sus informes, una de las condiciones impuestas para el otorgamiento de US$17.400 en créditos anteriores. La GM indicó que necesitará US$16.600 millones, además de los US$13.400 ya recibidos, para mantenerse a flote hasta 2011. "Si se presentara un nuevo escenario con una reducción aún mayor en el volumen, General Motors necesitará fondos federales adicionales que podrían elevar el total de respaldo gubernamental a US$30.000 millones hasta 2011", señaló GM en el texto de su presentación ante el gobierno. Chrysler, a su vez, hizo un pedido de US$5.000 millones en préstamos adicionales del gobierno en medio de uno de los peores bajones del sector automotriz en la historia reciente. Sin embargo el fabricante insistió en que podrá pagar de vuelta el crédito de US$4.000 millones que ya recibió porque va en camino hacia la recuperación a largo plazo. La compañía presidida por Tom LaSorda ha anunciado, asimismo, otros 3.000 nuevos despidos como parte de su plan de viabilidad presentado y ha hecho público que que dejará de fabricar tres modelos de vehículos, y asegura que el sindicato United Auto Workers ha aceptado algunas concesiones. Para las mayoría de los analistas, la bancarrota de las grandes automotrices imperiales está marcando claramente el comienzo del "impacto social" de la crisis crediticia-financiera en la economía real estadounidense. Según Reuters, la Casa Blanca no descarta una bancarrota dirigida por el Gobierno para las automovilísticas. A su vez, el secretario del Tesoro, Tim Geithner, dijo en otro comunicado que el grupo de trabajo que colidera y que fue designado por Obama para supervisar la reestructuración de las automovilísticas "analizará los planes de las empresas y solicitará una amplia variedad de aportaciones de todo el Gobierno" en cuanto a las medidas necesarias para reestructurar GM y Chrysler.

Colapso Europeo
: La crisis recesiva con desempleo masivo que ya azota con dureza extrema a la primera potencia imperial, EEUU, ahora arrasa también con las economías centrales de la Unión Europea donde se registran huelgas y protestas sociales que barren con la estabilidad de los gobiernos desde Francia, Reino Unido, España, hasta Bélgica e Islandia. El malestar social que generan la quiebra de empresas con desocupación creciente y el deterioro de las condiciones salariales, así como el achicamiento de la capacidad de consumo, alimenta y exacerba el estado de frustración colectiva, provoca pérdida de confianza en los políticos y alienta las huelgas y protestas sociales que comienzan a extenderse por toda la geografía europea. El colapso financiero con desaceleración económica y desempleo (por efecto de la contracción del crédito) exportada originalmente de EEUU se contagia aceleradamente por las economías del euro que afrontan crecientes huelgas y protestas sociales que han llevado a la Unión Europea a decretar alerta roja y una agenda de reuniones de urgencia para afrontar el terremoto económico recesivo. El panorama de inestabilidad se incrementa con la cadena de anuncios de cierres de empresas que ya han elevado el número de desocupados en la UE hasta los 17,4 millones, 1,6 millones más que hace un año. Tras año y medio de turbulencias, el detonador sigue en el sector financiero. La agencia Moody's advertía de la vulnerabilidad de la banca europea ante la severa recesión de Europa del Este, uno de sus focos de crecimiento. De la banca a la economía real, las turbulencias financieras tardaron meses en llegar a consumidores y empresas. Pero ahora t la crisis avanza a toda velocidad y ya se proyecta en el sector industrial y comercial: la Comisión aseguró este martes que este año se perderán 3,5 millones de empleos en la zona euro. La desocupación escalará hasta el 10% en 2010. Según, Poul Nyrup Rasmussen, presidente del Partido de los Socialistas Europeos:"Europa debería tomar nuevas y excepcionales medidas para evitar la pérdida de 3,5 millones de empleos previstos para este año". La Organización Internacional del Trabajo pronosticó la pérdida de 51 millones de empleos en todo el mundo. En este escenario, la crisis social con protestas y huelgas (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) ya se perfila como un emergente de la crisis recesiva- laboral y se sigue extendiendo peligrosamente por toda la geografía europea. El panorama de inestabilidad se incrementa con la cadena de anuncios de cierres de empresas que ya han elevado el número de desocupados en la UE hasta los 17,4 millones, 1,6 millones más que hace un año. Según, Poul Nyrup Rasmussen, presidente del Partido de los Socialistas Europeos:"Europa debería tomar nuevas y excepcionales medidas para evitar la pérdida de 3,5 millones de empleos previstos para este año". La Organización Internacional del Trabajo pronosticó la pérdida de 51 millones de empleos en todo el mundo. La UE admite que los multimillonarios salvavidas a la bancano han susrtido efecto y la comisaria de Competencia, Neelie Kroes, advirtió este martes de que la eurozona deberá "tomar decisiones duras sobre reestructuraciones o posibles liquidaciones controladas. Y estas decisiones deberán adoptarse muy rápidamente". La comisaria insistió en que si los Estados del euro no toman ahora medidas para reducir la incertidumbre y reactivar el crédito, las consecuencias serán "perpetuar modelos de negocio fracasados, arruinar las finanzas públicas, consolidar las distorsiones de competencia con ayudas públicas sin fin, romper nuestro mercado interior e impedir que emerja de la crisis un mercado bancario viable". En este escenario, la crisis social con protestas y huelgas (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) ya se perfila como un emergente de la crisis recesiva- laboral y se sigue extendiendo peligrosamente por toda la geografía europea. Fuente IAR