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4 oct 2008

Más de 26 mil personas rechazaron el "estado de excepción" en Euskalerría




loultimoenpolitica.blogspot.com


MILES DE VASCOS INDEPENDENTÍSTAS RECHAZARON EL ESTADO DE EXCEPCIÓN Y FUSTIGARON DURAMENTE A ZAPATERO Y RUBALCABA. AÚN ASI HUBO CÁNTICOS Y PANCARTAS CONTRA EL PNV. DIRIGENTES DEL PCTV Y DE LA ANV ENCABEZARONA LA MARCHA JUNTO A ARNALDO OTEGI, A QUIEN SE VIO POR PRIMERA VEZ EN UNA MOVIDA LUEGO DE HABER ABANDONADO LA CÁRCEL.


La exigencia al PSOE para que ponga término al «estado de excepción» que ha impuesto en Euskal Herria fue refrendada por más de 25.000 personas durante la manifestación que recorrió las calles de Bilbao en respuesta al llamamiento realizado por el movimiento pro amnistía hace dos semanas. Denunciaron que el Gobierno español está realizando una utilización política de la violencia para arremeter contra la disidencia política y auguraron tiempos difíciles, aunque insistieron en la necesidad de seguir trabajando y luchando en la construcción nacional.
Miles de personas respondieron ayer en Bilbao a la convocatoria del movimiento pro amnistía para hacer frente a la embestida represiva con la que Madrid y París han iniciado el nuevo curso político. Unos envites que, tal y como denunciaron, no ha conocido límite ni fin en las últimas semanas, siguiendo la misma línea con la que han trabajado los estados español y francés en las últimas décadas respecto a Euskal Herria. La marcha, que partió de Aita Donostia, estuvo encabezada por una pancarta, con el lema «Salbuespen egoerari aurre eginez... Euskal Herriak askatasuna», que sostenían varias caras conocidas de la política del país. Algunos, como el caso de Josu Beaumont y Jagoba Terrones, recientemente condenados por la Audiencia Nacional española por militar en el movimiento pro amnistía; junto a ellos, el presidente de EAE-ANV, Kepa Bereziartua, histórica formación que ha sido colocada fuera de la legalidad española hace escasas semanas. Cuando la cabecera de la manifestación rozaba las escalinatas del ayuntamiento de Bilbao, la cola de la marcha todavía se encontraba un par de bocacalles más atrás que la plaza Zabalburu. Según el recuento realizado por GARA, más de 26.000 personas secundaron la convocatoria. Durantre la marcha se repitieron los gritos contra el PNV y en exigencia de la repatriación de los prisioneros políticos vascos. Hacia ellos tuvo el primer recuerdo Lander Etxebarria, encausado en el sumario contra Udalbiltza, cuya vista judicial en el tribunal especial español comenzará en breve. Un sentido abrazo: Etxebarria, que después de los sones de la txalaparta y los bertsolaris tomó la palabra junto con el represaliado político Anjel Alcalde, mandó un sentido abrazo «a todos los que en las últimas semanas han sido objeto de la represión y a todos nuestros hermanos y hermanas que los estados español y francés mantienen presos».
Etxebarria y Alcalde, en euskara y castellano, intercalaron la denuncia con una retrospectiva de las actuaciones represivas que vienen condicionando la vida política de las últimas semanas. Alcalde concluyó que «el PSOE está demostrando que está dispuesto a llevar hasta el fin la cruzada contra los que trabajan construyendo Euskal Herria». Y como exponente de ello, recordó que un sector de la sociedad ya no puede participar en las elecciones, ni hay libertad de expresión, reunión y opinión para ellos, menos teniendo en cuenta que se trata de un Estado «que ha cerrado dos periódicos y una radio y encarcela a periodistas». A renglón seguido, sentenció que «en Euskal Herria no hay democracia. Aquí se llama terrorista al que trabaja por la democracia, y demócrata al torturador». Ambos insistieron en que si Madrid emplea la represión es porque quiere vetar el paso de este país hacia un nuevo marco, «quieren hacer creer que el cambio político es imposible». Entienden que Madrid fija como objetivo extender «el miedo y la desesperación» en Euskal Herria, y que la represión ha sido, es y seguirá siendo la principal herramienta para ello. Así, citaron los últimos operativos contra jóvenes independentistas, con el claro mensaje de que eso será lo que vendrá de Madrid para todos los vascos que se organicen y luchen por el país. «Extender el miedo» Los dos oradores tampoco dejaron pasar la ocasión para recordar que la estrategia represiva que se vive en las calles y pueblos de Euskal Herria tiene continuidad en la política penitenciaria, al instaurar de facto la cadena perpetua o la criminalización de los ex presos políticos. Denunciaron que el Gobierno del PSOE sigue ahondando en las ilegalizaciones mientras «muestran intenciones de seguir torturando salvajemente». «Rubalcaba y Zapatero están haciendo una utilización política de la violencia; primero, para sacar toda la información política posible a los detenidos y, luego, para extender el miedo entre la ciudadanía vasca», apostilló Alcalde. El discurso de ambos incidió en que, de la misma forma que han impuesto medidas excepcionales en las prisiones, también pretenden eliminar las muestras de solidaridad hacia los represaliados. «Han convertido en delito la denuncia de la tortura, porque quieren seguir torturando. Han convertido en delito la democracia, porque quieren seguir con este estado de excepción», añadieron.
Recordaron además que, a pesar de la crudeza con la que muestra su rostro la represión en estos momentos, Euskal Herria ha conocido estas situaciones en otras etapas; desde el franquismo más oscuro hasta la guerra sucia, el plan Zen, la dispersión o la intruducción de la heroína para aniquilar a la juventud vasca rebelde en los años ochenta.
Etxebarria auguró que vendrán tiempos difíciles, con más sufrimiento, pero hizo hincapié en la dignidad que, a su juicio, reside en el proyecto y la lucha de la izquierda abertzale; dignidad que es la que, según indicó, pondrá freno a la represión y desbrozará el camino hacia la libertad de Euskal Herria.«En Euskal Herria no hay democracia. Aquí se llama terrorista al que trabaja por la democracia, y demócrata al torturador», afirmó el ex refugiado político Anjel Alcalde.
Réditos políticos: En el acto político acusaron directamente a José Luis Rodríguez Zapatero y a Alfredo Pérez Rubalcaba de ser responsables de la «utilización política de la violencia».
fuente: Gara.

14 sept 2008

Represión sanguinaria y fascista en Donostia



loultimoenpolitica.blogspot.com
LA ERTZAINTZA (POLICIA VASCA ENTRENADA POR EL ESTADO
ESPAÑOL) DEMOSTRÓ OTRA VEZ LA BRUTALIDAD SANGUINARIA Y FASCISTA. ESTA VEZ NO FUE FRANCO, NI FUE AZNAR, ES EL PSOE DE ZAPATERO, EL PNV, BALZA, ETC.
El ministerio del Interior de lakua cumplió con la decisión adoptada hace ya dos semanas: desplegó el mayor contingente policial visto en Donostia, arremetió con dureza contra miles de manifestantes, detuvo a cinco personas, envió a otros tantos al Hospital e incluso hubo disparos reales. Sin embargo no logró silenciar el apoyo a los presos politicos vascos. Según Gara, había milicos (ertzaintza) como para hacer dulce.
La jornada de ayer llegó marcada por el enfrentamiento político que forzó el Ministerio del Interior de Lakua al prohibir la marcha anual en defensa de los derechos de los presos políticos vascos que se celebra en Donostia el segundo domingo de setiembre desde hace ya más de dos décadas. Las huelgas de hambre que se están repitiendo en las cárceles españolas y los recientes anuncios del Ejecutivo del PSOE de endurecer las leyes que aplican a los vascos también otorgaron más trascendencia a la cita en Donostia. El departamento que dirige el consejero Javier Balza no escatimó en gastos. Horas antes de las 13.30, fijada para el arranque de la movilización que convocó el movimiento pro-amnistía, la Policía autonómica se encontraba desplegada por todo el Bulevar donostiarra, así como por todas las calles aledañas del centro de la capital. Sólo en el Bulevar, a la vista, se contabilizaron 21 dotaciones antidisturbios y dos furgonetas para el traslado de detenidos. El helicóptero que sobrevolaba Alde Zaharra reforzó el contingente.
Dos furgonetas, cruzadas en la carretera, cortaban el tránsito de los vehículos. En cada uno de los accesos al Bulevar se encontraban decenas de policias apostados. Todos, pertrechados con material antidisturbio. El mayor contingente policial, con los beltzas en primer línea, se encontraba junto al Consistorio, en la salida hacia Alderdi Eder. Decenas y decenas de policías cerraban el paso colocados en varias hileras con escudos, porras y peloteros en ristre. Una columna señalaba llevaba miles de carteles con diferentes leyendas: algunas, con rostros de los prisioneros políticos y la denuncia añadida de que ya han cumplido su condena o que se encuentran gravemente enfermos; otros, en denuncia del «estado de excepción», contra la ilegalización de partidos políticos o en pro de la independencia de Euskal Herria.
Diez minutos después de la hora fijada, miles de personas coreando «Presoak kalera, amnistia osoa!» marcharon en manifestación hacia la Bretxa. No había pancarta; sólo los carteles que enarbolaban y miles de gargantas, coreando al unísono.
Los policías apostados en Alderdi Eder se miraban unos a otros, extrañados o estupefactos. Aunque indecisos, no se movieron ni un ápice. Mientras, la marcha continuó hasta que, a la altura de la Bretxa, la cabecera se torció para adentrarse por la carretera del Bulevar. Enseguida, los ertzainas que se encontraban en frente intentaron a base de empujones y porrazos paralizar al tumulto que no cejaba de gritar consignas contra el PNV y la Ertzaintza y exigiendo la amnistía para los más de setecientos vascos encarcelados. Detenciones violentas: Inmediatamente después, decenas y decenas de ertzainas, en su mayoría beltzas, llegaron corriendo por todos lados. Los primeros pelotazos, seguidos de más ráfagas que resonaban en toda la alameda, no se hicieron esperar. Tampoco, por consiguiente, los primeros manifestantes heridos y detenidos.
Todavía no eran ni las 14.00 y la Policía autonómica detuvo a dos jóvenes. El primero fue arrestado cuando, por detrás, los ertzainas le empotraron contra los cajeros automáticos del Bulevar con la Bretxa. A consecuencia de la tensión generada con la primera detención -llegaron a arrebatar un escudo a uno de los policías-, llegó la segunda. Tal y como muestra el video que colgó «El Mundo» en su web, un policía golpea al joven por la espalda en la cabeza, lo que le hace caer. Acto seguido, fue detenido. Ambos arrestos resultaron especialmente violentos. Mientras, a escasos metros, grupos de encapuchados se enfrentaban lanzando botellas y piedras a otros que, también con el rostro oculto, les respondían con incesantes cargas con pelotas de goma. Conatos de enfrentamientos se reprodujeron por toda la alameda y también por las calles de Alde Zaharra. Y es que, a pesar de los continuos enfrentamientos, decenas de personas seguían intentando acceder a la carretera del Bulevar. La edad no supuso ningún obstáculo para la Ertzaintza; zarandearon y lanzaron al suelo a un hombre entrado en años, quien se negaba a que los policías le indicasen «por dónde puedo andar o no».
Los manifestantes desbordaron a los ertzainas y continuaron andando, en manifestación, hacia la Plaza Gipuzkoa. La movilización continuó por varias calles adyacentes hasta que en la calle Okendo, cuando se encaminaban hacia el Bulevar, una nueva carga policial dispersó la manifestación. A las 14.05 la primera ambulancia se adentraba por Alde Zaharra. Más tarde llegarían más. Cuando parecía que los policías «controlaban» la zona, nuevos espontáneos formaban otra protesta en distintos puntos del Bulevar. Ahora, los enfrentamientos se trasladaban a la calle Narrika, donde grupos de encapuchados seguían lanzando piedras y botellas a los ertzainas. Mientras los ertzainas corrían de un lado para otro, una persona con el elástico de la trainera de Orio caminaba por la mitad de la alameda con la oreja ensangrentada a consecuencia de un pelotazo. «Zipaioak herriaren etsaiak», gritó un joven. La reacción fue fulminante; dos policías corrieron hacia él, que se limitó a levantar los brazos en alto y a recibir varios porrazos. Otra persona que les recriminó su actitud recibió otros tantos golpes por ello.
Sobre las 14.15, los enfrentamientos de la calle Narrika aún no tenían visos de amainar. Llegaron más beltzas, junto con un policía que parecía estar al mando del contingente. Mandó formar filas, a lo que no acertaron los ertzainas, que recibieron un rapapolvo público por su superior, que ordenaba «economizar» el material antidisturbio. Recogiendo casquillos:
Minutos después, cuando parecía que el Bulevar volvía a la tranquilidad, los choques con la Policía autonómica se reproducían por toda Alde Zaharra.
En el entorno de la iglesia de San Vicente, tanto en la calle Narrika como en la 31 de Agosto, los enfrentamientos seguían. Y, con ello, las irrupciones policiales con las respectivas cargas. A las 14.40, la Ertzaintza irrumpió a pelotazo limpio en la calle Juan de Bilbao por los dos accesos. La calle Ikatz, que se encontraba repleta de gente, fue escenario de una emboscada policial en toda regla. Los que lograron introducirse en los bares tampoco se libraron de los porrazos. La tercera detención, sin ir más lejos, se practicó después de que los ertzainas sacaran a un joven a golpes de un bar. Poco después llegaron también, según informaron varios testigos presenciales a GARA, los disparos al aire que realizó un policía de paisano en la Plaza de la Constitución. Según informaron a este diario, varias personas comenzaron a increpar al policía gritándole «txakurra», a lo que el agente respondió mostrando su arma y lanzando al menos cinco disparos al aire, a la vez que se giraba para apuntar a la gente. Después de cruzar la plaza esgrimiendo el arma, el policía volvió a disparar otros dos tiros al aire antes de acceder a la calle Narrika, donde, según los testimonios recogidos, la Ertzaintza lo sacó de allí. Luego, la Policía autonómica se encargó de recoger los casquillos de bala. Una cuarta detención se produjo en una de las últimas arremetidas de la Ertzaintza en Alde Zaharra. La llegada de otra ambulancia sanitaria evidenció que los heridos seguían en aumento. «La ciudadanía de San Sebastián tiene derecho a vivir el día de sus regatas como un día de fiesta y paz y no mirando a ver por dónde le cae el cóctel», había afirmado el consejero de Interior de Lakua, Javier Balza, en una entrevista publicada ayer por «El Diario Vasco» al hilo de la prohibición que impuso sobre la marcha. Lo cierto es que, ayer, la fiesta y la calma llegaron cuando los policías autonómicos abandonaron Alde Zaharra. Crónica de Gara.